Descripción
Cada uno camina por un cuadrado con un saquito de arena sobre la cabeza, su corona, siguiendo las consignas que se dan: cambiar de dirección, ir de espaldas, de puntillas, rodear un cono. La corona cae en cuanto se adelanta la barbilla. Quien la pierde la recoge fuera y da diez pasos recolocándose.
Objetivo
Mantener la alineación de cabeza y tronco durante la marcha en distintas direcciones, usando la caída del saquito como aviso inmediato del adelantamiento de la cabeza.
Cómo se juega5
La corona no se toca con las manos en ningún momento mientras se camina.
Se camina, no se corre
Dentro del cuadrado está prohibido cualquier desplazamiento con fase de vuelo.
Quien pierde la corona sale al pasillo exterior, se la coloca y da diez pasos de recolocación antes de volver a entrar.
Al silbato largo todos se detienen en el sitio y se cuentan las coronas que siguen puestas dentro del cuadrado.
No se le puede tirar la corona a un compañero ni tocarle; el juego es contra la propia postura, no contra los demás.
Variantes3
En cada recuento el cuadrado se reduce 2 m de lado (15, 13 y 11 m) y, con cada reducción, una quinta parte del grupo sale al pasillo exterior como contadores y vuelve a entrar en el recuento siguiente: así en el cuadrado de 11x11 m queda por dentro la misma holgura por alumno que al empezar. Con menos sitio hay que mirar a los lados sin bajar la cabeza, que es justo lo difícil.
Se camina en parejas cogidos de la mano y las dos coronas cuentan como una: si cae cualquiera de las dos, la pareja sale al pasillo. Obliga a acordar el ritmo de marcha sin hablar mucho.
Se colocan seis conos altos dentro del cuadrado que hay que rodear. Rodear un cono sin bajar la mirada al suelo es el reto real de esta variante.
Qué se trabaja
Seguridad3
No se corre dentro del cuadrado: caminando con la mirada al frente y no al suelo, la marcha es la única velocidad segura. La regla de no correr es tan de seguridad como de contenido.
El pasillo exterior de 1 m se mantiene libre de material: es por donde circula quien recoge la corona, y es el sitio donde se producirían los tropiezos si hubiera conos o mochilas.
Los saquitos pesan como máximo 300 g. Nada de balones medicinales ni de objetos rígidos sobre la cabeza: un peso mayor obliga a compensar con el cuello, que es exactamente lo contrario de lo que se busca.
Consejos para el profesor2
Cuenta las coronas en voz alta y despacio, señalando a cada alumno: los treinta segundos del recuento son la única pausa del juego y ahí es donde recolocan la postura solos.
Cuando alguien lleve tres recuentos seguidos con corona, dale el papel de dar las consignas de dirección durante una tanda. Se les nota enseguida en la marcha del resto.
Adaptaciones NEE4
Visual
El perímetro del cuadrado se marca con cinta adhesiva rugosa de 5 cm pegada al suelo, que se nota bajo la zapatilla, y el pasillo exterior con una franja de goma antideslizante. El alumno camina emparejado con un compañero guía que le habla continuamente para orientarle; los obstáculos de la tercera variante se retiran de su mitad del cuadrado.
Auditiva
El silbato largo del recuento se sustituye por el encendido y apagado de la luz del gimnasio o, en el patio, por un compañero situado en el centro que levanta un aro de color por encima de la cabeza. Las consignas de dirección se dan con gestos de brazo acordados antes de empezar y se ensayan sin corona.
Movilidad reducida
El alumno en silla de ruedas juega en el pasillo exterior, que es liso y continuo, con la corona sobre la cabeza y propulsando con las manos; la corona cae si adelanta la cabeza al empujar el aro, que es el defecto postural propio de la propulsión. Cuenta en el recuento del grupo como una corona más. Nada se sujeta ni se ata a la silla.
Cognitiva o de atención
Se empieza con una única consigna, caminar libre, y se añade una nueva cada 90 segundos en vez de encadenarlas. El profesor da la consigna al lado del alumno, mirándole, y le pide que la repita en voz alta antes de ejecutarla.
Errores frecuentes
- Caminar con el cuello rígido y los hombros subidos para que no caiga: la corona aguanta, pero la postura es peor que la de partida. Se corrige pidiendo que bajen los hombros y muevan los brazos con normalidad al andar.
- Bajar la mirada al suelo para no chocar. Es el motivo más frecuente de caída de la corona y se resuelve marcando una referencia alta en la pared, un cartel o el marcador, hacia la que se mira al cambiar de dirección.
- Sujetar la corona con una mano de forma disimulada al notar que se mueve. Se acuerda antes de empezar que el saquito que se toca no cuenta en el recuento, sin más consecuencia.