El guion que escribe el corro
Descripción
El corro se sienta y el profesor da la primera frase, que fija el formato: «la nuca se afloja girando la cabeza despacio a un lado y al otro». A partir de ahí, cada alumno añade una frase con dos condiciones: nombra una zona que nadie haya nombrado y esa zona tiene que estar por debajo de la anterior, de modo que el guion baje de la cabeza a los pies. La frase tiene que decir también qué movimiento suelta esa zona, y ese movimiento tiene que ser ejecutable tumbado o sentado. El escriba del corro va anotando las frases en orden en una hoja. Con veinticinco alumnos el guion sale demasiado largo, así que se trabaja en dos corros: el de trece construye un guion de trece frases —la de arranque del profesor más doce del corro— y el de doce, uno de doce. En cada corro hay un escriba y dos revisores, que aportan frase como los demás y además tienen la tarea de detectar la zona repetida o la que rompe el orden de bajada, que es donde más se falla. Cuando el guion está cerrado, el corro se tumba sobre las esterillas y el escriba lo lee entero, despacio y una vez, mientras todos ejecutan cada movimiento durante tres respiraciones. El guion se guarda escrito: si queda tiempo de sesión, la variante «Guion cruzado» hace que cada corro ejecute el del otro, que es donde se ve si las frases estaban bien escritas o solo se entendían para quien las dijo.
Objetivo
Redactar de forma colectiva un recorrido corporal ordenado y sin repeticiones, y comprobar ejecutándolo que la calidad de la frase determina si el movimiento se entiende.
Qué se trabaja
Seguridad3
Ninguna frase puede pedir doblar la columna hacia delante a la fuerza, arquear la zona lumbar, llevar la cabeza hacia atrás ni sostener el cuello en tensión. El revisor tiene esta prohibición por escrito en su hoja y una frase que la incumpla se rehace antes de entrar en el guion.
Ninguna frase puede pedir que un compañero empuje, tire o cargue sobre otro: todos los movimientos son de uno solo y cada uno regula su propio recorrido. Se llega hasta notar tensión, nunca hasta el dolor.
La lectura tumbada va al final de la sesión y sobre esterilla o ropa doblada, con las ventanas cerradas si hay corriente. Diez minutos tumbado quieto bajan la temperatura corporal deprisa: si el gimnasio está frío, se hace la versión sentada contra la pared.