Descripción
Agarrados al borde, baten las piernas como el motor de una lancha y cambian de marcha según la orden del patrón.
Objetivo
Sacar el batido de piernas desde la cadera, con la pierna casi estirada, y aprender a regularlo sin agarrotarse ni sacar las rodillas del agua.
Cómo se juega6
Colocación
Vaso poco profundo, agua a la cintura del alumno más bajo, entre 0,50 y 0,60 m. Los 25 se reparten entre las dos paredes libres del vaso, unos doce por pared, agarrados al borde con las dos manos y separados un metro entre ellos. Los dos metros de cada esquina se dejan vacíos, que es donde se cruzan las piernas de las dos filas. El docente entra al agua y se coloca en el centro, de forma que ve las dos paredes girando sobre sí mismo.
Arranque
El motor arranca parado. De pie, con los hombros dentro del agua y la boca a ras de superficie, soplan tres veces haciendo burbujas: es el ralentí. A la voz de «primera» se estiran boca abajo, agarrados al borde con las dos manos y con la cara fuera, y baten despacio.
Qué se puede hacer
El patrón canta marchas. Primera es batido lento y largo, segunda es medio y tercera es rápido y corto. Se bate desde la cadera, con la rodilla casi estirada y la punta del pie hacia atrás: los talones apenas asoman y las rodillas no salen del agua. Entre marcha y marcha el motor vuelve al ralentí, de pie y con tres burbujas. Está prohibido soltarse del borde con las dos manos estando estirado, empujarse con los pies contra la pared y salpicar hacia la cara del de al lado.
Qué pasa cuando el motor se cala
Si a alguien se le doblan las rodillas y bate en bicicleta, el motor se cala. Se pone de pie, cuenta tres burbujas y arranca otra vez en primera. No se pierde turno ni se sale: calarse le pasa a todo el mundo el primer día y forma parte del juego.
Cómo se complica
Se añade el motor sumergido, con la boca dentro del agua soplando burbujas mientras bate cinco segundos, y el motor de costado, agarrado con una sola mano y con el cuerpo girado de lado. Después, dos marchas seguidas sin ralentí en medio, ocho segundos cada una.
Reinicio
Si el ruido de motores tapa las marchas, el docente levanta la mano y todos paran de pie con los hombros dentro: el motor se apaga cuando la mano sube. Se recuerda en qué marcha iban y se sigue. Si el grupo se enfría, se pasa a motores en marcha: las mismas marchas, pero avanzando andando por el vaso y empujando el agua con las manos.
Variantes3
el motor se suelta del borde y cruza cinco metros a lo ancho del vaso con una tabla por delante, sin dejar de batir y siempre en la misma zona, donde se hace pie.
en parejas y sin pared
Uno se agarra a las manos del compañero, que anda hacia atrás mientras el otro bate; se cambia a los veinte segundos. Todas las parejas avanzan en el mismo sentido y en una sola línea.
sentados en el escalón o en el borde con las piernas dentro, medio minuto para ver las rodillas y notar la punta estirada, y en seguida al agua a repetirlo. Medio minuto y no más: fuera del agua se enfrían enseguida.
Consejos para el profesor5
El primer minuto se va entero en que entiendan que las rodillas no salen.
Dilo en positivo: «los pies hacen espuma, las rodillas no se ven».
Y no digas en alto quién lo hace mal, que en la piscina la voz rebota y se entera el vaso entero.
Con 25 en dos paredes te quedas ciego de espaldas: colócate en el centro y gira, y por eso las tandas son cortas y todos paran a la vez.
A 0,70 m un niño de cinco años se enfría en cuanto para, así que los ralentíes son de tres burbujas y no de medio minuto de explicación; lo que haya que explicar, se explica antes de entrar al agua.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
El batido se cambia por trabajo de brazos, agarrado al borde con una mano y empujando el agua hacia atrás con la otra al ritmo de las mismas marchas; si el tren inferior no responde, el docente le sostiene las caderas para que el cuerpo quede horizontal y el alumno marca las marchas con los brazos. No se ata nada al cuerpo ni a ninguna silla, y el apoyo se suelta soltando las manos.
Visual
La referencia es el borde, que se toca todo el rato con las dos manos, y el sitio se le da acompañándole hasta él; las marchas se le avisan además con toques en el hombro pactados antes de entrar al agua, porque en el agua no hay ninguna otra marca.
Auditiva
Las marchas van con los dedos del docente en alto, uno, dos y tres, y la mano abierta es parar; con la cara cerca del agua y el gorro puesto no oye la voz, así que ninguna orden va solo hablada y el silbato no se usa como única señal. Cognitiva o de conducta: dos marchas en vez de tres el primer día, un compañero modelo justo enfrente y se dice antes cuántas tandas va a haber. Quien no sabe nadar todavía o tiene miedo al agua: este juego es suyo entero. Se hace agarrado al borde con las dos manos, con los pies llegando al suelo y sin mojarse la cara en ningún momento; si le da miedo estirarse, empieza de pie moviendo las piernas y el docente se coloca a su lado hasta que suelta el cuerpo. Lo que no se hace nunca es sacarlo a mirar desde el borde ni ponerlo a contar las marchas de los demás.