El trigal
Descripción
Vuelta a la calma tumbados. Cada alumno es una espiga: boca arriba, con las rodillas dobladas y los pies en el suelo, deja caer las rodillas a un lado y al otro muy despacio, siguiendo el viento, que es el aire que suelta el propio grupo. Después se mecen los brazos, y al final los brazos y las piernas a la vez.
Objetivo
Bajar el pulso y notar que un movimiento se puede llevar con la respiración en lugar de con la fuerza.
Cómo se juega6
Colocación
Cada uno tumbado boca arriba en su colchoneta, con medio metro libre alrededor, las rodillas dobladas, los pies apoyados en el suelo y los brazos abiertos en cruz con las palmas hacia arriba.
Arranque
El docente cuenta que son espigas de un trigal y que el viento es el aire que ellos mismos sueltan. Se hacen tres respiraciones: se toma aire por la nariz y se suelta largo por la boca, haciendo el sonido del viento.
Qué se puede hacer
Al soltar el aire, las dos rodillas caen juntas y despacio hacia un lado, hasta donde vayan solas; al tomar aire, vuelven al centro. Con el aire siguiente caen hacia el otro lado. Los hombros no se despegan del suelo y se va tan despacio como dure el aire.
Qué pasa cuando el viento cambia
El docente dice "viento en las ramas" y entonces lo que se mece son los brazos, que van despacio por el suelo desde la cruz hasta por encima de la cabeza y vuelven. Después dice "viento en toda la espiga" y se mueven brazos y piernas a la vez, cada uno a su ritmo y sin buscar coordinarlos.
Cómo termina
El viento para. Todos quietos, con las rodillas dobladas y los pies en el suelo, notando la espalda apoyada, y se cuentan seis respiraciones en silencio.
Reinicio
Se sube a sentarse rodando primero hacia un lado, y la próxima vez el viento lo dirige un alumno, que marca con su propia respiración cuándo se mece el trigal entero.
Variantes3
se hace todo igual pero contando el aire, cuatro tiempos para tomarlo y seis para soltarlo, y las rodillas tienen que llegar al lado justo cuando se acaba de soltar. Ajustar el movimiento a un aire más largo cuesta bastante más de lo que parece, y sigue sin forzarse nada: las rodillas llegan hasta donde van solas y los hombros siguen pegados al suelo.
de dos en dos, tumbados con las cabezas juntas y mirando en sentidos contrarios. Uno hace el viento con su respiración en voz alta y el otro se mece siguiéndolo; después se cambian. Hay que escuchar al compañero en vez de al docente. Cada uno se queda en su colchoneta y nadie toca ni mueve al otro.
se hace únicamente la parte de las rodillas, con el viento marcado por el docente en voz alta y sin cambiar de ejercicio. Menos cosas que recordar y más tiempo para coger el ritmo.
Qué se trabaja
Seguridad3
Las rodillas caen juntas y hasta donde vayan solas, con los dos hombros pegados al suelo; si un hombro se despega, se baja menos.
Los brazos se mecen deslizándolos por el suelo y no levantándolos, con medio metro libre a cada lado para no dar en la cara del vecino.
Se sube a sentarse rodando primero de lado: tras varios minutos boca arriba, incorporarse de frente marea y carga la lumbar.
Consejos para el profesor2
Haz tú el sonido del viento al soltar el aire: con eso se sincronizan sin que tengas que contar nada.
Añade los brazos, y luego brazos y piernas juntos, solo cuando el balanceo de rodillas salga lento; antes se enredan.
Adaptaciones NEE4
Visual
No hace falta ver nada, porque todo se explica con la voz y con el propio cuerpo;
Auditiva
El viento se hace visible, con el docente colocado donde se le vea marcando el aire con el brazo, que sube al tomar y baja despacio al soltar;
Movilidad reducida
Se hace desde la posición en la que esté cómodo, tumbado con un apoyo bajo las rodillas, de lado o sentado en su silla, meciendo el segmento que mueva con soltura;
Cognitiva o de atención
Solo la parte de las rodillas, con el docente tumbado a su lado haciéndolo a la vez y con la misma frase siempre;
Errores frecuentes
- Juntar las colchonetas: al caer, las rodillas llegan al vecino y el silencio se rompe en risas.
- Pedir que las rodillas toquen el suelo: fuerzan la espalda en vez de dejarlas ir hasta donde van solas.
- Saltarte las tres respiraciones iniciales con el grupo aún acelerado: el balanceo sale rápido y no baja a nadie.