Encuentra la zona sin mirar
Descripción
Un alumno se tapa los ojos sobre la esterilla y su compañero lee en voz alta el nombre de una zona del cuerpo, una sola vez y sin dar más pistas. El que busca prueba posiciones hasta notar tensión ahí, la mantiene veinte segundos y describe dónde la nota; solo entonces se destapa y compara con el dibujo del reverso de la carta.
Objetivo
Traducir el nombre de una zona muscular en una posición del propio cuerpo sin modelo visual, y afinar la descripción de dónde se nota la tensión.
Cómo se juega5
Todas las búsquedas se hacen sentado o tumbado sobre la esterilla. Con los ojos tapados no se busca de pie ni se levanta nadie.
El compañero dice el nombre de la zona una sola vez y después calla: no da pistas, no corrige y no toca. Su papel es vigilar que el buscador no salga de la esterilla.
La carta no se enseña hasta que el buscador ha descrito dónde nota la tensión. Enseñarla antes anula el turno.
Veinte segundos manteniendo, respirando con normalidad y sin rebotes, y solo hasta notar tensión. Buscar más tensión con los ojos tapados es exactamente lo que no hay que hacer.
Se cambia de papel en cada carta. Con ocho cartas, cada uno busca cuatro veces y vigila cuatro.
Variantes3
La carta nombra dos zonas y hay que encontrar una posición que ponga tensión en las dos a la vez. Cuesta mucho más y suele terminar en una posición tumbada; al comparar con el reverso se ve que la carta también proponía una sola posición para las dos.
Invertido: el compañero no dice el nombre de la zona sino que describe dónde está («detrás, entre la rodilla y el glúteo»). El buscador tiene que localizarla primero y estirarla después, y al final los dos ponen el nombre anatómico.
Cada posición inventada que no aparece en ninguna carta se dibuja en una carta en blanco y se añade al juego. En tres sesiones el juego crece de ocho a quince cartas, todas encontradas por el grupo.
Qué se trabaja
Seguridad3
Con los ojos tapados solo se trabaja sentado o tumbado y dentro de la esterilla. Nadie se pone de pie, nadie se desplaza y el compañero que vigila no aparta la vista: ese es su único trabajo durante el turno.
El compañero no toca, no coloca y no empuja en ningún momento. Un empujón sobre alguien que no ve venir el movimiento lleva la articulación más allá de donde su dueño la controla, y aquí el buscador no puede anticiparlo.
Se busca la tensión, no el máximo. Sin la vista se pierde la referencia de hasta dónde se está llegando, así que la instrucción es parar en la primera señal clara de tensión y no seguir explorando desde ahí; en cuanto aparece dolor se deshace la posición y se empieza otra. Ninguna carta pide doblar la columna hacia delante, arquear la zona lumbar ni forzar el cuello.
Consejos para el profesor2
Empieza por las cartas de zonas grandes y bien localizadas y deja las de antebrazo o pectoral para la tercera sesión. Con una zona pequeña y desconocida, la búsqueda a ciegas se convierte en dar palos.
Recoge al final las posiciones inventadas que no estaban en las cartas. Salen tres o cuatro por clase, funcionan, y son las que después eligen ellos solos cuando les dejas elegir.
Adaptaciones NEE4
Visual
El alumno con baja visión juega esta tarea en su terreno y conviene decirlo en voz alta al empezar: aquí la ventaja es suya. No necesita antifaz y participa igual en los dos papeles; cuando vigila, sustituye la vigilancia visual por la mano apoyada en el borde de la esterilla, que le dice si el compañero sale. El reverso de sus cartas lleva la posición en relieve con cordón pegado.
Auditiva
El nombre de la zona se entrega escrito en la carta, que el buscador lee antes de taparse los ojos, en lugar de decirse en voz alta; a partir de ahí la tarea es idéntica. El aviso de los veinte segundos se hace con un toque en el hombro acordado de antemano, que es la única excepción a la regla de no tocar y se pacta con la pareja antes de empezar.
Movilidad reducida
Cuatro de las ocho cartas nombran zonas de tren superior y tronco alcanzables desde sedestación con la espalda apoyada, y son las que se le reparten. Busca con los ojos tapados igual que los demás, sentado y con el respaldo como referencia, y ejerce de vigilante en los turnos de su pareja. Nada se ata a la silla ni al cuerpo y nadie le mueve un segmento.
Cognitiva o de atención
El juego se reduce a cuatro cartas y a zonas grandes y fáciles de localizar, y antes de taparse los ojos el alumno se toca la zona nombrada con la mano, para anclar dónde está. Los veinte segundos los marca un reloj de arena que su pareja le describe («queda la mitad»), y hace primero un turno de prueba con los ojos abiertos.
Errores frecuentes
- Levantarse a probar con los ojos tapados. Se corta en el primer turno: toda la búsqueda es en el suelo, y quien vigila avisa antes de que el otro se incorpore.
- El compañero da pistas en cuanto ve que el buscador va perdido. Sin pistas, la mitad de los buscadores encuentran un camino distinto al de la carta, y eso es lo que la tarea quiere producir.
- Describir dónde se nota con un «en la pierna». Pide dos referencias, un punto de arriba y uno de abajo; con dos referencias la comparación con la carta se puede hacer y con una no.