Espejo del hombro que ha lanzado
Descripción
Después de una sesión de lanzamientos, el hombro y la zona dorsal quedan cargados y la mayoría del alumnado no sabe qué buscar cuando se le dice que estire. Aquí se trabaja con tres referencias concretas y visibles desde fuera: las orejas separadas de los hombros, las escápulas hacia abajo y atrás, y la columna larga sin arquear la zona lumbar. Uno de la pareja adopta la posición que indica el maestro y la sostiene veinte segundos; el otro, desde enfrente, comprueba las tres referencias y le señala con el dedo, sin tocarle, cuál no está. El que sostiene ajusta él mismo. Se hacen seis posiciones, encadenando movilidad escápulo-humeral suave, apertura de pecho contra la pared y descarga dorsal, y se cambian los papeles después de cada una. La pareja acaba con un minuto de brazos colgando y respiración lenta, ya sin comprobar nada.
Objetivo
Descargar la musculatura del hombro y de la zona dorsal después del trabajo de lanzamientos y enseñar tres referencias posturales que el propio alumnado pueda reconocer en otro y, con el tiempo, en sí mismo.
Qué se trabaja
Seguridad3
El compañero no toca, no empuja, no tira y no carga: en un estiramiento de hombro, la fuerza de otra persona es lo que convierte una descarga en una lesión, y la referencia se puede señalar perfectamente con el dedo a un metro de distancia.
Ninguna posición lleva el hombro a su tope articular ni combina rotación externa forzada con carga. Si en alguna aparece hormigueo o dolor irradiado en el brazo, se abandona en el momento y no se repite ese día.
Las dos posiciones contra la pared se hacen en una pared lisa, sin salientes, sin cristales y sin ventanas a la altura de los brazos, con los pies bien apoyados a medio metro. No se usan espalderas, vallas ni barandillas para colgarse: un apoyo que cede con el peso del alumno es exactamente lo que no debe haber aquí.