La cadena que crece
Descripción
Cada equipo se coloca de pie en un círculo pequeño junto a su cono de base, con un segundo cono a 10 m. El primer corredor sale solo, rodea el cono lejano, vuelve al grupo y no entrega ningún objeto: engancha del brazo a un compañero y salen los dos a hacer el mismo recorrido. A la vuelta enganchan a un tercero, luego a un cuarto, y la última vuelta la hace el equipo al completo corriendo unido. La consecuencia práctica es que el número de alumnos parados baja en cada vuelta y que la intensidad sube de forma progresiva, que es justo lo que se busca en un calentamiento. Los que todavía no han salido no están quietos: hacen carrera suave sobre el sitio dentro de su círculo y son los que cuentan las vueltas en voz alta. La regla que sostiene el juego es que la cadena no puede romperse: si dos corredores se sueltan, la vuelta no cuenta y hay que repetirla. Como el grupo entero avanza al ritmo del más lento en cuanto son tres o más, el corredor rápido descubre pronto que su interés es tirar del grupo y no dejarlo atrás. El reto se cierra cuando los cuatro equipos han completado su última vuelta al completo.
Objetivo
Elevar la carga de forma progresiva desde un corredor hasta el grupo entero, y obligar al ritmo del equipo a ajustarse al del compañero más lento mediante una cadena que no puede romperse.
Qué se trabaja
Seguridad3
La cadena se agarra por el antebrazo: cogerse de la mano o de la ropa provoca tirones sobre la muñeca y sobre el hombro cuando alguien tropieza.
Se corre a ritmo de conversación, no a esprint: una cadena de siete personas a máxima velocidad no puede frenar ni esquivar, y una caída arrastra a varios.
Entre los pasillos de dos equipos vecinos se dejan 2,5 m libres y la cadena nunca supera las cuatro personas de frente: una línea de siete llega a medir 7 m y no cabe en su pasillo al girar el cono.