La estrella que se desliza
Descripción
Grupos de cinco tumbados boca arriba en estrella, con las cabezas al centro y las rodillas dobladas. Un aro da la vuelta al grupo de mano en mano sin levantarse del suelo: se desliza por el lateral y quien entrega no lo suelta hasta notar que el vecino lo sujeta. Nadie levanta la cabeza ni despega la lumbar.
Objetivo
Sostener la posición de descarga lumbar en el suelo mientras se realiza un gesto de brazo coordinado con el grupo y con la respiración, sin ayuda de la vista.
Cómo se juega5
El aro no se levanta del suelo en ningún momento
Se desliza a ras de suelo, por el lateral del cuerpo.
La cabeza no se levanta del suelo
Si hay que localizar el aro, se busca con la mano abierta apoyada y no con la mirada.
La zona lumbar se mantiene apoyada; se juega con las rodillas flexionadas y los pies apoyados para que sea posible.
Cada entrega se hace durante una espiración, y quien recibe toma aire antes de pasarlo al siguiente.
El que entrega no suelta el aro hasta notar que el vecino lo sujeta; si alguien levanta la cabeza, lo levanta del suelo o despega la lumbar, la vuelta se reanuda desde esa persona.
Variantes3
Se introduce un segundo aro en el punto opuesto de la estrella, girando en el mismo sentido. Obliga a atender a dos cosas a la vez sin mirar, que es el reto de percepción del juego.
El profesor da un toque suave en el hombro de uno y el aro cambia de sentido en ese punto. Hay que recibir con la mano que no toca, y ahí es cuando la gente levanta la cabeza sin darse cuenta.
Se unen dos grupos en una estrella de diez, con las cabezas a 1 m y un diámetro de unos 7 m. La vuelta es más larga y sostener la posición cuesta más, así que se baja a tres vueltas.
Qué se trabaja
Seguridad3
El aro se desliza por el suelo y no se levanta, no se lanza y no se empuja de golpe hacia el vecino. La regla de no levantarlo es de seguridad antes que de juego: por encima del suelo, un objeto que circula entre cinco cabezas lo hace sobre caras que tienen prohibido mirar.
Las cabezas se separan 1 m unas de otras y cada alumno tiene su esterilla bajo el tronco. Con menos separación, la mano que busca el aro llega a la cara del vecino.
Nadie levanta la cabeza ni las piernas: no es un juego de abdominales. Las rodillas van flexionadas y los pies apoyados durante toda la ficha, que es la posición que mantiene la lumbar en el suelo sin esfuerzo.
Consejos para el profesor2
Túmbate tú en una de las estrellas durante dos vueltas. Desde el suelo se ve enseguida quién despega la lumbar, y de pie casi no se ve nada.
Cuenta los puntos en voz baja y sin dramatismo. Si anuncias las vueltas como una competición entre estrellas, aceleran, levantan la cabeza y se acaba la vuelta a la calma.
Adaptaciones NEE4
Visual
El juego apenas depende de la vista, porque nadie puede levantar la cabeza. Su único ajuste es que los dos vecinos le avisan tocándole el dorso de la mano apoyada justo antes de deslizarle el aro, y él hace lo mismo. Su estrella se monta siempre en la misma zona de la pista y se le acompaña hasta su radio antes de empezar.
Auditiva
La señal de cambio de sentido se sustituye por un toque en el hombro que el profesor da a un miembro de la estrella y que se transmite mano a mano; funciona igual de bien para toda la clase y mantiene el silencio. El ritmo de la respiración lo marca el vecino apretando suavemente la mano al espirar.
Movilidad reducida
El alumno que no puede tumbarse participa con el tronco elevado sobre dos colchonetas apiladas y estables colocadas en su radio de la estrella, con el mismo criterio adaptado: no despegar la zona lumbar del apoyo. El aro le llega igual, deslizado por el suelo hasta la altura de su mano. Si no puede sostener el aro, ocupa el papel de validador del grupo: se sitúa fuera de la estrella y decide si una vuelta ha sido limpia, papel que el profesor no puede cubrir en cinco estrellas a la vez. No se apoya ni se ata nada a su silla.
Cognitiva o de atención
Su estrella empieza con tres personas en vez de cinco y sin la condición de la espiración, solo con la cabeza y la lumbar apoyadas; la respiración se añade cuando las tres vueltas salen limpias. El vecino anterior le nombra en voz baja antes de deslizarle el aro.
Errores frecuentes
- Levantar la cabeza para ver por dónde va el aro. Es el fallo que más veces reinicia la vuelta y desaparece en cuanto el grupo acuerda avisar tocando la mano antes de entregar.
- Levantar el aro para salvar el último palmo. Se corrige recordando que se desliza y, si el hueco es grande, acercando un poco las esterillas en vez de levantar nada.
- Estirar las piernas al relajarse, con lo que la lumbar se despega sola. Se corrige recordando la posición de partida cada dos vueltas: rodillas flexionadas y pies apoyados.