La mudanza tranquila
Descripción
Al terminar una sesión de acondicionamiento, la pista está llena de conos, aros, picas, colchonetas y saquitos. La clase se organiza en once parejas y un trío (11 × 2 + 3 = 25) y cada pareja se hace cargo de un objeto por viaje, llevándolo entre los dos hasta el almacén. La regla que convierte esto en un juego es el pandero: el maestro marca un paso y lo va frenando viaje a viaje, de unos cien golpes por minuto en el primero a unos sesenta en el último, y nadie puede adelantar el golpe ni quedarse detrás. Se camina al paso del pandero, con el objeto sujeto entre los dos y sin hablar. Al llegar al almacén, la pareja deja el objeto, se coloca en el borde de la pista y cuenta cinco respiraciones completas, inspirando por la nariz mientras cuenta hasta tres y soltando el aire por la boca mientras cuenta hasta cinco. Entonces sale a por el siguiente objeto. El reto es común: la pista tiene que quedar vacía antes de que el pandero llegue a su ritmo más lento, y como los objetos son los que son, las parejas acaban avisándose de qué queda por recoger sin levantar la voz. La combinación de carga muy ligera, paso decreciente y respiración contada es lo que baja el pulso después de veinte minutos de carrera o de tracciones, y además la pista queda recogida sin que nadie tenga que quedarse al final.
Objetivo
Bajar progresivamente la frecuencia cardíaca con desplazamientos lentos de carga ligera y respiración contada, y dejar el espacio recogido como parte del cierre de la sesión.
Qué se trabaja
Seguridad3
Ningún objeto de esta recogida pesa más de lo que una pareja levanta cómodamente hasta la cintura con la espalda recta. Las colchonetas se llevan entre dos por los bordes y nunca sobre la cabeza; los plintos, bancos y quitamiedos no entran en el juego y los recoge el maestro con ayuda al final.
Las picas se transportan en vertical, sujetas por la mitad y con el extremo alto por encima del hombro, nunca en horizontal a la altura de la cara de nadie. Aunque se camine despacio, en el trayecto al almacén convergen once parejas y un trío.
El sentido de circulación es único: se va al almacén por un lado de la pista y se vuelve por el otro, marcados con dos conos. Con veinticinco alumnos caminando cargados y en silencio, un cruce de frente en la puerta del almacén es lo único que puede salir mal aquí.