La mudanza tranquila
Descripción
Al acabar la sesión, cada pareja recoge un objeto por viaje y lo lleva entre los dos hasta el almacén andando al paso del pandero, que el maestro va frenando de cien golpes por minuto a sesenta: nadie se adelanta al golpe y nadie habla. Al dejar el objeto cuentan cinco respiraciones antes de salir a por el siguiente.
Objetivo
Bajar progresivamente la frecuencia cardíaca con desplazamientos lentos de carga ligera y respiración contada, y dejar el espacio recogido como parte del cierre de la sesión.
Cómo se juega5
Se camina al paso del pandero
Ni un paso más rápido ni más lento. Quien se adelanta al golpe se detiene, espera a que el pandero le alcance y sigue.
Un objeto por viaje y llevado entre los dos, con las dos manos y a la altura de la cintura. Nada se arrastra, nada se lanza y nada se lleva por encima del pecho.
Al dejar el objeto en el almacén, la pareja cuenta cinco respiraciones completas antes de salir a por el siguiente: tres tiempos inspirando por la nariz, cinco soltando por la boca.
Se trabaja sin hablar. Lo que haya que decirse se dice señalando el objeto o con un gesto, y por eso el juego se llama mudanza y no recogida.
El reto es de toda la clase
La pista tiene que quedar vacía antes de que el pandero llegue a su ritmo más lento. Nadie tiene un objeto asignado; cada pareja coge el que le queda más cerca.
Variantes3
Uno de los dos cierra los ojos durante el trayecto y el otro le guía llevando el objeto entre ambos y hablando en voz muy baja, que es la única excepción a la regla del silencio. El paso se hace todavía más lento y la atención se va del cansancio a la voz del compañero.
Antes de empezar, el grupo cuenta en voz alta cuántos objetos hay en la pista y, al terminar, se comprueba en el almacén. Da un cierre concreto al reto colectivo y obliga a repasar el espacio antes de darlo por vacío.
La ida al almacén se hace al paso del pandero y la vuelta a por el siguiente objeto, con las manos vacías, a la mitad de ese paso. El contraste entre los dos ritmos hace muy visible cuánto se ha frenado desde el primer viaje.
Qué se trabaja
Seguridad3
Ningún objeto de esta recogida pesa más de lo que una pareja levanta cómodamente hasta la cintura con la espalda recta. Las colchonetas se llevan entre dos por los bordes y nunca sobre la cabeza; los plintos, bancos y quitamiedos no entran en el juego y los recoge el maestro con ayuda al final.
Las picas se transportan en vertical, sujetas por la mitad y con el extremo alto por encima del hombro, nunca en horizontal a la altura de la cara de nadie. Aunque se camine despacio, en el trayecto al almacén convergen once parejas y un trío.
El sentido de circulación es único: se va al almacén por un lado de la pista y se vuelve por el otro, marcados con dos conos. Con veinticinco alumnos caminando cargados y en silencio, un cruce de frente en la puerta del almacén es lo único que puede salir mal aquí.
Consejos para el profesor2
Frena el pandero de verdad, y no solo al final: si mantienes el ritmo hasta el último viaje, la clase acaba con el mismo pulso con el que empezó y la vuelta a la calma no ha hecho nada. Ensáyalo antes contando cien golpes en un minuto y sesenta en otro.
Deja que el silencio dure. La tentación es llenarlo con instrucciones, pero en esta ficha el silencio es la mitad del contenido, y la primera vez tarda dos o tres viajes en instalarse.
Adaptaciones NEE4
Visual
El trayecto del alumno al almacén se baliza con cinta adhesiva rugosa pegada al suelo en línea recta hasta la puerta, y se deja libre de objetos toda esa franja durante la recogida. Su compañero de pareja es fijo, lleva el objeto por el lado contrario y le va diciendo en voz baja lo que queda por delante; el paso del pandero le sirve además de referencia constante.
Auditiva
El paso se marca además con el brazo del maestro subiendo y bajando a la vista de toda la pista, y con una linterna que parpadea en el rincón del almacén. Las cinco respiraciones se cuentan con los dedos de la mano libre, que el compañero ve, en lugar de en voz alta.
Movilidad reducida
El alumno es el encargado del almacén: recibe los objetos, los coloca en su sitio y marca el paso con el pandero durante los dos últimos viajes, papel que en esta ficha gobierna a toda la clase. Además hace sus propios viajes cortos por la franja balizada, con el objeto en el regazo o en una bolsa apoyada; nada se cuelga del respaldo ni de los reposabrazos y ningún objeto se ata a la silla.
Cognitiva o de atención
Recibe una tarjeta con los tres pasos dibujados —coger, caminar al paso, respirar cinco veces— y hace el primer viaje con el maestro, que camina a su lado marcando el paso con la voz. Se le asigna un compañero fijo durante todo el juego para no tener que renegociar la pareja en cada viaje.
Errores frecuentes
- Las parejas aceleran para acabar antes, porque interpretan el reto como una carrera. Se corrige recordando que el pandero es el que decide cuándo se acaba y que ir deprisa no adelanta nada.
- Se cogen tres conos por viaje para hacer menos viajes. Se corrige devolviendo los conos a su sitio: el número de viajes es la dosis de la vuelta a la calma, no un trámite.
- Las respiraciones se cuentan a toda velocidad y no llegan a ser respiraciones. Se corrige contando el maestro en voz alta con la primera pareja que llega, para que las demás copien el ritmo.