Descripción
Cinco serpientes de cinco avanzan andando por el agua, con las manos en la cintura del de delante, copiando el recorrido de su cabeza.
Objetivo
Moverse por el agua sin la referencia del suelo firme y aceptando el contacto y el chapoteo del compañero, que es lo que asusta el primer día.
Cómo se juega6
Colocación
Vaso de enseñanza con 55-60 cm de agua, por el pecho del alumno más bajo, donde hace pie con los hombros fuera. Cinco serpientes de cinco: con veinticinco no sobra nadie y ninguna serpiente pasa de cinco, que ya miden cuatro metros. Cinco pasillos a lo ancho del vaso, uno por serpiente, de unos dos metros y cuarto de ancho: en un vaso escolar de 12,5 por 6 m salen los cinco y sobra un metro largo en un extremo, que es por donde anda el docente. Cada niño pone las manos en la cintura del de delante y el primero de cada serpiente lleva un gorro de color distinto: es la cabeza. El docente entra al agua, ocupa ese metro y anda arriba y abajo por él, con los cinco pasillos de perfil y las cinco serpientes a la vista.
Arranque
Las cinco cabezas arrancan a la vez, andando hacia la pared de enfrente y cada una dentro de su pasillo; las demás siguen por donde ha pasado la suya. Se avanza siempre con los hombros dentro del agua. Al llegar a la pared, la cabeza se queda quieta, la cola pasa a ser la nueva cabeza y la serpiente vuelve sin darse la vuelta.
Qué se puede hacer
Se anda, nunca se corre. El agarre va en la cintura, nunca en los hombros ni en el cuello: en los hombros se apoya el peso y el de delante se va de cara al agua. La cabeza puede hacer eses, ir de lado o ir de espaldas dentro de su pasillo, pero no da la vuelta sobre sí misma: una serpiente de cinco mide cuatro metros y en dos metros y cuarto de pasillo un giro cerrado estrella la cola contra la corchera. La vuelta se hace siempre cambiando de cabeza en la pared, y así en dos travesías ya han mandado dos niños distintos; si una travesía se alarga, el docente levanta la mano y se cambia igual. Nadie tira, nadie empuja y nadie se suelta de golpe.
Qué pasa cuando alguien se suelta o se cae
La serpiente entera se para de pie donde esté y espera; no se sigue recogiendo al que falta sobre la marcha. Nadie tira del que se ha soltado ni le ayuda tirándole del brazo: se levanta él, que hace pie, y se vuelve a enganchar. Se arranca otra vez cuando todos hacen el gesto de pulgar arriba.
Cómo se complica
La cabeza avanza de lado o de espaldas dentro de su pasillo y toda la serpiente la copia; después, cada diez pasos la cabeza mete la barbilla y sopla burbujas y la serpiente entera lo repite. Lo que crece es el número de travesías, nunca el tamaño de la serpiente: cinco es el máximo.
Reinicio
Si dos serpientes se invaden el pasillo o una se rompe tres veces seguidas, se para todo, todas quedan de pie donde están y se rehacen más cortas: las cinco de cinco pasan a diez de dos y de tres, dos por pasillo y saliendo una detrás de otra. Más serpientes cortas, nunca menos serpientes largas. Si lo que falla es el contacto, se pasa a la versión sin contacto, en fila y a un metro. No se juntan los pasillos para tenerlos más cerca ni se manda a nadie a esperar mojado en el bordillo.
Variantes3
la cabeza marca dos velocidades, andar y andar deprisa, y la serpiente avanza con los hombros siempre dentro del agua sin soltarse. Sigue siendo de cinco, se sigue andando, se sigue sin dar la vuelta sobre sí misma y el cambio de cabeza sigue haciéndose en la pared.
sin contacto
Cada serpiente avanza en fila con un metro entre uno y otro, copiando lo que hace la cabeza. Sirve para el primer día y para el grupo al que le molesta que le toquen.
serpientes de tres, agarradas con una mano a un churro que lleva la cabeza por encima del agua, con recorrido recto y en el pasillo pegado al borde.
Consejos para el profesor6
Los primeros treinta segundos la serpiente se rompe tres veces, y no es indisciplina: es que todavía no saben andar en el agua sin mirarse los pies.
Se para, se engancha y se sigue; a la tercera ya va sola.
Reparte los gorros y forma los cinco grupos fuera del agua, en el bordillo, porque dentro del vaso no te van a oír y organizar cinco pasillos a gritos no funciona.
Marca los pasillos antes de que entren, con las corcheras o con churros atravesados: si no están marcados, las cinco serpientes acaban en el mismo sitio.
No digas en alto quién ha roto la serpiente.
Y ponte tú alguna vez de cola: desde ahí se ve perfectamente lo rápido que va la cabeza y lo poco que se entera de lo que pasa detrás.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
Va siempre de cabeza, que es el puesto que no obliga a seguir a nadie, con el docente o el auxiliar a un brazo y con media travesía en vez de una entera; avanza con su desplazamiento propio y nadie se agarra a él, son los demás los que le siguen a un metro sin tocarle. No se ata nada al cuerpo ni a ningún apoyo y la silla no entra al agua.
Visual
La mano libre va en la corchera que marca su pasillo o en la pared larga, que es su referencia; se coloca en segundo lugar, detrás de una cabeza que canta cada cambio de dirección en voz alta, y se acuerda antes un toque en la cintura para avisar de parada.
Auditiva
El cambio de cabeza se avisa con el brazo en alto, nunca con silbato, y se comprueba que ve al docente desde su pasillo; dentro de la serpiente el aviso es un toque en la cintura pactado antes. Cognitiva o de conducta: empieza siendo cabeza, porque mandar es más fácil que seguir, y en serpiente de tres; si el contacto directo le altera, se agarra al churro en vez de a la cintura. Sin dominio del medio o con miedo al agua: en el pasillo pegado al borde y en segundo lugar, con el docente andando a su lado y sin bajar los hombros hasta que él quiera; su serpiente hace el recorrido recto, sin eses. Nunca se le deja mirando desde el bordillo.