La sesión contada al revés
Descripción
Cada equipo tiene noventa segundos para escribir en su pizarrilla las tres últimas cosas de la sesión, en orden inverso, y entre todos se fija el orden real. Se abre entonces la ronda de pruebas: se puede pedir una zona para estirar, pero solo con una acción de la sesión o una sensación localizada. Solo caben cuatro: para meter una quinta hay que sacar otra.
Objetivo
Elegir qué estirar a partir de lo que la sesión ha cargado de verdad, sosteniendo la elección con una prueba y aceptando descartar lo peor argumentado.
Cómo se juega5
Ninguna zona entra sin prueba. La prueba es una acción de la sesión o una sensación concreta y localizada; el cansancio general no coloca zonas.
El tope son cuatro zonas. Para meter una quinta hay que sacar otra, y hay que decir en voz alta por qué su prueba era más débil.
Dirige el estiramiento de cada zona quien aportó su prueba. Dirige con su cuerpo y con la voz, y no toca ni coloca a nadie.
Treinta segundos por lado y por zona, respirando con normalidad y sin rebotes. Se llega hasta notar tensión y ahí se para.
Se puede discutir la prueba de otro, no a la persona. La discusión se hace nombrando la acción de la sesión, no diciendo quién nota más.
Variantes3
Se reconstruye la sesión de la semana anterior en lugar de la de hoy. La memoria falla y aparecen listas muy distintas, con lo que la ronda de pruebas se vuelve más exigente y se ve para qué sirve anotar.
Nadie puede pedir una zona por lo que él nota: tiene que pedirla por lo que ha observado en otro («ha terminado andando raro después de los saltos»). Obliga a mirar la sesión desde fuera y quita de en medio la sensación como argumento único.
El profesor fija dos de las cuatro zonas de antemano, las que él ha visto cargar, y la clase solo discute las otras dos. Al final se compara: cuántas de las que la clase eligió coinciden con las suyas. Es la forma rápida de calibrar el criterio del grupo.
Qué se trabaja
Seguridad3
La tarea llega al final de la sesión, con el cuerpo caliente, que es cuando el estiramiento mantenido tiene sentido. Si la fase de discusión se alarga más de cinco minutos, se hace un minuto de marcha antes de estirar, porque sentados el cuerpo se enfría antes de lo que parece.
Ninguna zona se estira doblando la columna hacia delante a la fuerza, arqueando la zona lumbar ni llevando la cabeza hacia atrás, y nadie empuja a un compañero para aumentarle el recorrido. Si la posición que propone el director no cumple esto, se cambia por otra de la misma zona. Se estira hasta notar tensión y nunca hasta el dolor, aunque la prueba que colocó la zona fuera muy convincente.
No se compara la amplitud entre alumnos y no se dice quién llega más lejos: se estira hasta notar tensión y no más. La flexibilidad es la capacidad donde más pesa la herencia, y hacerla pública solo sirve para señalar a quien la tiene peor.
Consejos para el profesor2
Guarda la foto de la pizarra de cada sesión. En un mes tienes el mapa de lo que la clase reconoce y lo que no reconoce nunca, que es un dato tuyo sobre tu propia programación.
Cuando dos pruebas empatan, no decidas tú. Deja que se caiga una zona por falta de acuerdo: la sesión siguiente los argumentos son notablemente mejores.
Adaptaciones NEE4
Visual
Las cuatro zonas elegidas se dicen en voz alta y se repiten al empezar cada una, y quien dirige describe la posición por sus apoyos y su orientación antes de que nadie se mueva. El alumno con baja visión participa en la ronda de pruebas en igualdad, porque es una tarea hablada, y su corro se marca con cinta adhesiva rugosa en el borde de la esterilla.
Auditiva
Las zonas y sus pruebas se escriben en la pizarra grande según entran, así que la discusión queda siempre visible y no depende de haber oído lo que dijo un corro al otro lado. Quien dirige se coloca de frente al alumno sordo y marca el cambio de lado con el brazo en alto además de con la voz.
Movilidad reducida
El alumno aporta pruebas de su propia sesión, que serán de hombro, brazos o tronco, y por la regla del tope de cuatro esas pruebas compiten igual que las demás. Para las zonas de tren inferior que él no puede estirar, ejerce de director del recuento. Las posiciones de las zonas de tren superior se hacen desde su posición habitual, sin que nadie le sujete ni le mueva un segmento.
Cognitiva o de atención
Se le da una tarjeta con cuatro preguntas escritas que sirven de guion para aportar su prueba («qué hicimos», «cuántas veces», «dónde lo noto», «cómo se llama esa zona»). Además tiene el papel fijo de guardián del tope: es quien coloca las cuatro tarjetas de zona en la pizarra y avisa cuando ya no caben más, una tarea corta con un final visible.
Errores frecuentes
- Aceptar «me duele todo» como prueba. Pide dónde y con qué gesto aparece; si no lo sabe localizar, se le ayuda repitiendo diez segundos de la acción.
- Que las cuatro zonas sean siempre de piernas. Cuando pase tres sesiones seguidas, señala la pizarra y pregunta qué juego de hoy ha usado los brazos: casi siempre hay uno.
- Convertir la discusión en un debate largo con el grupo enfriándose. Diez minutos de vuelta a la calma no dan para cinco minutos de discusión: pon un tope de tres y estira.