Los pasos que cuesta recoger
Descripción
Al terminar la sesión, el material queda repartido por el espacio: conos, saquitos, tizas, tarjetas. Se colocan cinco cajas en los extremos y se recoge marchando, con la misma regla de contacto que se ha trabajado durante la sesión: un pie siempre en el suelo. Antes de salir a por cada objeto, el alumno mira el que va a recoger y estima en voz baja cuántos pasos le costará llegar. Marcha, cuenta, comprueba y ajusta la estimación del viaje siguiente. Cada uno hace entre dos y cuatro viajes hasta que no queda nada en el suelo. La actividad baja el pulso porque nadie corre, ordena el espacio sin que el maestro lo pida y deja un rastro final de la técnica trabajada. Se cierra con todos sentados junto a las cajas comprobando en treinta segundos que no queda material en el patio.
Objetivo
Descender la intensidad con un desplazamiento sin fase aérea, calibrar la percepción de la distancia propia en pasos y dejar el espacio recogido como parte de la tarea y no como un encargo posterior.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se recoge marchando y no corriendo porque con veinticinco personas circulando en todas direcciones con objetos en la mano, la velocidad es el único factor que convierte un encontronazo en una caída. La regla del contacto del pie es aquí, además de técnica, la que mantiene el ritmo bajo.
Nadie transporta objetos apilados que le tapen la vista ni que obliguen a llevar los brazos ocupados por delante de la cara. Un objeto por viaje y siempre con una mano libre.
El material puntiagudo o pesado, si lo hay, lo recoge el maestro; los alumnos recogen conos, saquitos, tarjetas y tizas. Las cajas se colocan fuera de las zonas de paso, pegadas al perímetro, y nunca en el centro del espacio.