Ni un temblor
Descripción
Cada pareja tiene un pasillo de diez metros con un cono en cada extremo y una línea de tiza en el centro. Uno de los dos empieza con una tapa de plástico plana sostenida con las dos manos y una pelota de tenis encima, sin sujetarla. Los dos caminan a la vez, uno hacia el otro, y se cruzan en la línea central: allí la tapa pasa de unas manos a otras sin que ninguno de los dos se detenga y sin que la pelota ruede fuera. Cada uno sigue hasta el cono del extremo contrario, gira y vuelve. El desplazamiento se hace con un patrón de respiración que el maestro marca en voz alta: cuatro pasos inspirando por la nariz y seis pasos espirando por la boca. Cada dos minutos se alarga el patrón, de cuatro y seis a cinco y ocho, con lo que el paso se hace más lento sin que haya que decir la palabra despacio. La pareja cuenta cuántos cruces completa sin que la pelota caiga, pero el número no se compara con el de nadie: se anota y se contrasta con el del bloque anterior de la propia pareja, que casi siempre es mejor porque el ritmo ha bajado. En el trío, la tapa hace un recorrido triangular y hay siempre uno de los tres caminando hacia el punto de entrega.
Objetivo
Reducir progresivamente la frecuencia cardiaca y respiratoria mediante marcha lenta con patrón respiratorio pautado, sosteniendo la atención en el control fino de un objeto que exige precisión.
Qué se trabaja
Seguridad3
Una pelota que cae se recoge andando y con el pasillo parado: una pelota de tenis rodando por una zona en la que doce parejas caminan mirando su tapa es el tropiezo típico de esta actividad.
Se usan tapas de plástico flexible sin cantos partidos y se retira cualquiera que aparezca agrietada; nunca un plato rígido y fino ni nada de cristal, que se parte al caer y deja un borde cortante.
Los pasillos se separan 2 m entre sí y los giros se hacen por fuera del cono, de modo que dos alumnos de pasillos vecinos no coincidan en el mismo punto al girar.