Norte con los ojos cerrados
Descripción
Cinco corros de cinco alumnos sentados en el suelo, cada uno con un juez que rota por rondas. Todos empiezan mirando en la misma dirección, con el norte marcado por la bandera a la vista. El juez dice un elemento —el norte, la puerta del gimnasio, la fuente, la portería pequeña, la salida a la calle— y a la voz de «ahora» los cuatro, con los ojos cerrados desde hace diez segundos, señalan con el brazo estirado hacia donde creen que está. El juez mira los cuatro brazos, dice «abrid» y todos comprueban a la vez adónde apuntaban. No se corrige a nadie ni se lleva puntuación: se mira y se vuelve a cerrar los ojos. Después de tres elementos, el corro entero se levanta, gira un cuarto de vuelta a la derecha y se vuelve a sentar; ahora el mapa mental ya no coincide con el cuerpo y hay que reconstruirlo. Se hacen dos giros más, con tres elementos cada vez. Entre ronda y ronda se dedican treinta segundos a respirar sentados, hombros sueltos y las manos en las rodillas, con la espiración más larga que la inspiración. Lo que se practica es exactamente lo que hace un corredor de orientación al girar una esquina: que el mapa que lleva en la cabeza gire con él.
Objetivo
Mantener y reconstruir un mapa mental del entorno cuando cambia la orientación del propio cuerpo, bajando a la vez la activación con la respiración entre rondas.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los cinco corros se separan al menos cuatro metros y cada alumno se sienta a un brazo estirado de sus vecinos: se señala con el brazo extendido y con los ojos cerrados, y sin ese espacio el gesto acaba en la cara del de al lado.
Solo se cierran los ojos estando sentado; el giro de un cuarto de vuelta se hace de pie y con los ojos abiertos, y nadie se levanta mientras el corro tiene los ojos cerrados.
Los corros se sitúan fuera de la zona de paso, lejos de material apilado y de porterías o canastas móviles, y el maestro comprueba el perímetro antes de sentar a la clase.