Palmada que da la vuelta
Descripción
Es velocidad de reacción sin un solo paso, que es exactamente lo que necesita el final de una sesión de velocidad. Los 25 alumnos se sientan en un corro amplio en el centro de la pista, con las piernas cruzadas y las manos apoyadas en las rodillas, sin tocarse entre sí: con 1 m de espacio por alumno el corro mide unos 25 m de perímetro, es decir unos 8 m de diámetro y unos 50 m2 de los 800 de la pista. La palmada empieza en un alumno, que golpea con su mano derecha abierta la mano izquierda del compañero de al lado, apoyada en su rodilla. Ese compañero, en cuanto la recibe, la pasa al siguiente, y así hasta cerrar la vuelta. El maestro cronometra desde que sale hasta que vuelve. La primera vuelta suele dar entre diez y quince segundos; a partir de ahí, el único objetivo es bajar de la marca anterior, y se hacen cinco o seis vueltas con una pausa de un minuto entre ellas en la que se respira despacio. El marcador es del grupo, así que nadie pierde: si un alumno tarda medio segundo de más, lo compensa el conjunto, y de hecho la vuelta baja sobre todo cuando el grupo aprende a mirar dos manos por delante en vez de mirarse la suya. Mientras tanto las pulsaciones caen, la respiración se ordena y la clase termina hablando en voz baja, porque el juego solo funciona en silencio.
Objetivo
Bajar la activación tras el trabajo de velocidad manteniendo la exigencia de reacción, mediante un reto colectivo de tiempo de respuesta sin desplazamiento.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se juega sentado y sin desplazamiento, y esa es la protección principal: nadie corre, nadie gira y no hay contacto de impacto. El corro se monta en una zona seca y despejada, con todo el material de la sesión anterior ya recogido fuera del círculo.
El contacto es siempre mano abierta sobre mano apoyada en la rodilla propia del compañero, nunca sobre la cara, el cuello, la cabeza ni la espalda, y nunca con la mano cerrada. Se explica y se demuestra antes de la primera vuelta.
Es el juego que cierra una sesión de velocidad, así que los alumnos llegan acalorados: se sientan solo cuando el pulso ha bajado con dos minutos de paseo previo, y sobre una superficie que no esté fría ni mojada. Si el suelo está frío se hace de pie, en corro y con las manos delante.