Recoger siguiendo el croquis
Descripción
Cada alumno recibe un croquis del patio con cuatro puntos de paso numerados y un solo cono rodeado, el suyo, y no hay dos croquis con el mismo camino. Se camina en silencio tocando los cuatro puntos en orden, se recoge ese cono y se lleva al carro, contando cuatro pasos al entrar el aire y seis al soltarlo.
Objetivo
Bajar la activación caminando de forma pautada mientras se lee un croquis propio, y cerrar la sesión dejando el material recogido por lectura del plano y no por reparto de tareas.
Cómo se juega5
Se camina, nunca se trota, contando cuatro pasos al coger el aire y seis al soltarlo: esta parte de la sesión sirve para bajar el pulso, no para terminar antes.
Se hace en silencio; el croquis se lee uno mismo y no se pregunta al de al lado.
Se tocan con la mano los cuatro puntos de paso en el orden numerado antes de ir a por el cono.
Cada uno recoge únicamente el cono marcado con el círculo en su croquis, aunque vea otros por el camino.
Al dejar el cono en el carro se entrega también el croquis y se espera sentado junto a la puerta.
Variantes3
Los cuatro puntos de paso aparecen sin numerar y el alumno elige el orden que le deje más cerca del cono al final.
La cadencia pasa a cuatro pasos inspirando y ocho espirando, lo que obliga a caminar todavía más despacio.
Se marcan dos conos por croquis y se recogen en el orden que quiera el alumno, con solo tres puntos de paso.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los límites siguen siendo los de la sesión y se recuerdan antes de repartir los croquis: nadie sale del patio, aunque en su croquis crea ver un punto de paso al otro lado de la valla.
Se camina y se lee parado en cada punto de paso: con toda la clase mirando papeles a la vez en un espacio compartido, es lo único que evita el choque de hombro.
Antes de empezar, el maestro comprueba que no queda material que haga tropezar en las líneas de paso (picas en el suelo, aros de canto, colchonetas sin recoger) y que el carro está fuera de la zona de circulación, junto a la puerta y no en el medio.
Consejos para el profesor2
Camina tú también un croquis, el último. Que el maestro recoja su cono al mismo ritmo que la clase le quita a la recogida el carácter de castigo y lo convierte en la última tarea de la sesión.
Si al final sobra un cono, no lo recojas tú: enseña el patio y pregunta de quién era ese círculo. Localizar el cono que quedó es la comprobación más rápida de quién leyó mal su croquis, y no cuesta ni un minuto.
Adaptaciones NEE4
Visual
Croquis en A4 con el contorno y los cuatro puntos de paso repasados en relieve de cola blanca seca y el cono propio marcado con una pieza de fieltro; su cono lleva pegada una campanilla y está situado en la ruta más despejada, y un compañero camina a su lado a la misma cadencia anunciando el terreno. Si hace falta guía en el suelo, se pega cinta adhesiva rugosa al pavimento a lo largo del tramo, sin ningún relieve suelto que pueda rodar bajo el pie.
Auditiva
Las salidas escalonadas se dan con la mano y con un cartel numerado, no con silbato, y la cadencia de la respiración se marca al principio con el maestro caminando delante y contando con los dedos a la vista.
Movilidad reducida
Croquis de dos puntos de paso, ambos sobre el pavimento liso y con el cono propio a menos de veinte metros del carro; la cadencia respiratoria se cuenta en empujes de rueda o en apoyos de bastón en vez de en pasos. El cono se transporta en el regazo o en una bolsa de mano, sin colgarlo ni atarlo a la silla.
Cognitiva o de atención
Croquis con dos puntos de paso marcados con pictogramas de color que coinciden con una cartulina pegada en el punto real; el cono propio lleva su nombre escrito, y el maestro le confirma con un gesto cuál es antes de que salga.
Errores frecuentes
- Repartir el mismo croquis a varios alumnos: se forman parejas espontáneas, empiezan a hablar y se pierden a la vez el silencio y la lectura individual.
- Dejar que quien acaba se ponga a correr por el patio: el que termina se sienta junto al carro, porque si no, el ritmo bajo se rompe para todos.
- Colocar el carro en el centro del patio: todas las trayectorias confluyen en un punto y el final tranquilo se convierte en un tapón.

