Recoger siguiendo el croquis
Descripción
Al acabar la parte principal quedan veinticinco conos repartidos por el patio. El maestro entrega a cada alumno un croquis del patio del tamaño de media cuartilla en el que están dibujados cuatro puntos de paso numerados y, marcado con un círculo, un solo cono: el suyo. Hay veinticinco croquis distintos, uno por cono, con cuatro puntos de paso combinados de forma que dos alumnos nunca hagan el mismo camino a la vez. La consigna es caminar, no trotar, y hacerlo en silencio: se enlazan los cuatro puntos de paso en orden, tocando cada uno con la mano, y al llegar al quinto punto se recoge el cono del círculo y se lleva al carro del material, que está en la puerta. Mientras se camina se lleva la cuenta de la respiración: cuatro pasos entrando el aire por la nariz y seis pasos sacándolo por la boca. Cuando todos han dejado su cono, el grupo se sienta junto al carro y se comprueba una cosa: si sobra algún cono en el patio, es que alguien leyó mal su croquis, y se resuelve entre todos mirando qué círculo quedó sin recoger. Se termina el material recogido, el pulso bajo y un croquis leído por cada alumno.
Objetivo
Bajar la activación caminando de forma pautada mientras se lee un croquis propio, y cerrar la sesión dejando el material recogido por lectura del plano y no por reparto de tareas.
Qué se trabaja
Seguridad3
Los límites siguen siendo los de la sesión y se recuerdan antes de repartir los croquis: nadie sale del patio, aunque en su croquis crea ver un punto de paso al otro lado de la valla.
Se camina y se lee parado en cada punto de paso. Es la misma regla de todas las fichas de esta categoría, y aquí, con veinticinco alumnos mirando papeles a la vez en un espacio compartido, es lo único que evita el choque de hombro.
Antes de empezar, el maestro comprueba que no queda material que haga tropezar en las líneas de paso (picas en el suelo, aros de canto, colchonetas sin recoger) y que el carro está fuera de la zona de circulación, junto a la puerta y no en el medio.