Veinte pasos como mucho
Descripción
La recogida del material se convierte en un relevo: hay cinco cajas rotuladas por tipo repartidas por el perímetro y nadie puede dar más de veinte pasos con un objeto en la mano. Si la caja queda lejos, se entrega en mano a alguien que vaya hacia allí. El límite baja luego a catorce pasos y a ocho.
Objetivo
Bajar la activación al final de la sesión con marcha corta y manipulación cuidadosa, y repartir entre los veinticinco la recogida del material mediante una regla de entrega que impide que nadie cruce la pista entera ni acabe cargando con todo.
Cómo se juega5
Nadie da más de veinte pasos con un objeto en la mano
Al llegar al límite hay que entregarlo a un compañero que vaya hacia su caja, aunque sea de otro equipo.
La entrega es en mano y con los dos parados un segundo; no se lanza nada ni se deja en el suelo para que lo recoja otro.
Se camina en todo momento
Quien corre devuelve su objeto al sitio donde lo recogió y vuelve a empezar con él.
Cada objeto va a la caja de su tipo; un objeto en la caja equivocada cuenta como objeto no recogido en la comprobación final.
El límite baja de veinte pasos a catorce y a ocho cuando el maestro lo anuncia, y desde ese momento se aplica también a los objetos que ya van en camino.
Variantes3
El maestro no lee la lista al empezar. Cada equipo apunta cuántos objetos de cada tipo cree que había y al final se comparan las listas de los equipos con la real. Añade una tarea de estimación sin subir la activación.
Cada equipo recoge en la franja del equipo de su derecha. Todos los objetos empiezan lejos de la caja que les toca y el número de entregas se dobla, con lo que la recogida se alarga y el paso se acorta solo.
No se puede pedir ni ofrecer un objeto con la voz: la entrega se pide con la mano abierta y la dirección se indica señalando la caja. El grupo termina la recogida en silencio sin que nadie lo haya mandado callar.
Qué se trabaja
Seguridad3
Las picas y los objetos largos se llevan verticales, cogidos por el centro, y se entregan con las dos manos; nunca horizontales por delante del cuerpo, donde el extremo va a la altura de la cara del que viene de frente.
Se camina y no se corre, y ningún objeto se lanza a la caja aunque quede a un metro: un cono o una pica lanzados rebotan y vuelven a sembrar el suelo justo cuando la clase ya no está mirando.
Las cajas se colocan pegadas a la pared y con la boca hacia la pista, de modo que nadie tenga que rodearlas por detrás ni darse la vuelta con las manos llenas.
Consejos para el profesor2
Lee la lista de material en voz alta antes de empezar y déjala a la vista: sin esa cifra la comprobación final no significa nada y la ficha se queda en recoger deprisa.
Baja tú el número de pasos cuando notes que suben las voces, no cuando toque por reloj: es el único mando que tienes sobre el ritmo y funciona sin pedir silencio.
Adaptaciones NEE4
Visual
El alumno con resto visual se queda en un punto fijo junto a una de las cajas, marcado en el suelo con cinta adhesiva rugosa, y recibe allí lo que le acercan sus compañeros, que le dicen el nombre del objeto antes de ponérselo en la mano. Él lo coloca en la caja y lleva su recuento en voz alta.
Auditiva
Cada caja lleva el dibujo del material que le corresponde además del rótulo, y cada cambio de límite se anuncia levantando desde el centro de la pista una tarjeta con el número escrito en grande, dentro de su campo visual, además de decirlo en voz alta.
Movilidad reducida
El alumno ocupa un puesto fijo de clasificación a un metro de dos cajas contiguas, sobre suelo liso, y su tarea es recibir y colocar; el límite de pasos no se le aplica porque no recorre franja. Los objetos se le entregan en mano o se dejan en una mesa a su altura, y nada se le cuelga de la silla ni se le apoya en el regazo sin avisar.
Cognitiva o de atención
Se le asigna una sola caja y un solo tipo de material durante toda la recogida, con una tarjeta que lleva el dibujo de ese objeto, y un compañero fijo que le acerca lo que va encontrando. Su tarea no cambia en ningún momento y sabe cuándo ha terminado: cuando el maestro cierra su caja.
Errores frecuentes
- Alguien cruza la pista entera con un objeto porque le parece más rápido; los pasos hay que contarlos en voz alta durante las dos primeras tandas o el límite no se respeta.
- Los objetos se dejan apoyados junto a la caja en lugar de dentro, y el recuento final no cuadra aunque la pista parezca vacía.
- El grupo acelera al ver que quedan pocos objetos y la recogida termina siendo una carrera; bajar el límite de pasos justo en ese momento es lo que lo corta.