Descripción
El docente cuenta que ha llegado la primavera y que el campo está lleno de flores y de polen. El grupo pasea por el campo oliendo flores hasta que el docente avisa de que llega el estornudo: todos toman aire, se doblan con un «¡achís!» que mueve el cuerpo entero, se suenan con su propio pañuelo y siguen paseando. Es un juego de expresión y de respiración donde además se practica sonarse y tirar el pañuelo a la papelera.
Objetivo
Representar con el cuerpo entero un gesto cotidiano —el estornudo— controlando la entrada y la salida del aire, y practicar sonarse sin que nadie se ría de quien aún no sabe.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — El estornudo que crece: el aviso se da en tres tiempos y hay que aguantar un instante, con el aire dentro, hasta el tercero. Aparece control de la respiración donde antes solo había gesto. Otra organización — Jardineros por parejas: se pasea de la mano por parejas y el estornudo de uno contagia al otro, que estornuda justo después. Hay que mirar al compañero y esperar su turno de aire. Más fácil — Copiando al maestro: el docente estornuda primero, muy exagerado, y el grupo copia sin esperar ninguna señal. No hay que entender el aviso, solo imitar.
Consejos para el Profesor
Es un juego de voz: si tú estornudas a medias, ellos estornudan a medias. Exagéralo hasta el ridículo la primera vez y ya no hay que explicar nada más. Reparte los pañuelos justo cuando llega el primer estornudo, nunca al principio, o los tendrás rotos y por el suelo antes de empezar. Y aprovecha que la ficha te regala la conversación de higiene sin sermonearla: se suena quien sabe y quien no, y se acaba lavándose las manos.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: el estornudo se hace con tronco, brazos y cara desde la silla o desde el suelo, y las flores se le acercan —el docente le va poniendo flores imaginarias a distintas alturas para que tenga que alcanzarlas—; el contenido, tomar aire y soltarlo con gesto, no cambia. Visual: el aviso es de voz, así que el juego ya es seguible; se le dice también en voz alta hacia dónde se pasea y se le da su pañuelo en la mano, sin que tenga que buscarlo. Auditiva: el aviso lleva siempre el mismo gesto —el docente se toca la nariz y levanta el pañuelo— y se coloca donde todo el grupo le vea la cara antes de estornudar. Cognitiva: se juega con la variante fácil, copiando al docente, y se repite siempre la misma secuencia —oler, achís, sonarse— sin cambiarla hasta que la anticipe.