Descripción
Los niños son rodillos de amasar. Tumbados con los brazos pegados al cuerpo, ruedan sobre las colchonetas, que son la masa del pan, y la aplastan cruzándolas de un extremo al otro. En cada masa rueda un rodillo cada vez.
Objetivo
Rodar sobre el propio eje manteniendo el cuerpo estirado y en línea, que es el primer volteo que aprende un niño.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Rodillo largo: Se rueda con los brazos estirados por encima de la cabeza y las manos juntas. El cuerpo entero tiene que ir en línea y cuesta mucho más no torcerse por el camino. Otra organización — La panadería: Las colchonetas se colocan en fila con un pasillo entre ellas y cada niño hace su recorrido: rueda una masa, se levanta, anda por el pasillo hasta la siguiente y vuelve a rodar. Se acaban los cruces y cada uno lleva su ritmo. Más fácil — Media vuelta: En vez de recorrer la masa entera, se hace media vuelta: de boca arriba a boca abajo y ya está. Se para, se mira al maestro y se hace la otra media cuando él lo diga.
Consejos para el Profesor
El cuento es lo que sostiene el juego: si dices «rodad», se aburren en dos minutos; si dices que el pan sigue sin estar aplastado y hay que pasar otra vez, ruedan diez. Ponte a rodar tú en una colchoneta la primera vez, que a los tres años copian la postura, no la explicación. Y vigila el mareo, que es lo único que estropea este juego: dos o tres travesías seguidas y a tumbarse.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: el volteo se hace por partes y con la ayuda del maestro desde el hombro y la cadera, que es como se enseña a rodar a cualquier niño; si no hay volteo posible, ese alumno amasa desde tumbado empujando la colchoneta con los pies y las manos, que es el mismo trabajo de tronco y dentro del mismo cuento. Visual: la colchoneta ya es su referencia, se nota bajo el cuerpo y donde se acaba se acaba el giro; se le añade una tira de cinta de carrocero rugosa en el borde y el maestro le habla desde el extremo hacia el que rueda. El borde no se marca nunca con una cuerda, que rueda bajo el cuerpo. Auditiva: la señal de salida se da con la mano levantada además de con la voz, y el cuento se explica antes, con el maestro rodando delante de todos. Cognitiva: se empieza con la variante Media vuelta y el maestro cuenta en voz alta cada giro —una, dos— hasta que el niño sepa pararse solo.