Anda, para, justifica
Descripción
Es un ejercicio de Augusto Boal que convierte un paseo extraño en una pequeña historia. Nadie decide antes qué personaje es: primero aparece el cuerpo y después la explicación. Lo difícil es que el motivo, por absurdo que sea, encaje con la manera de moverse.
Objetivo
Improvisar movimientos nuevos sin planearlos y darles sentido al momento con una historia coherente.
Cómo se juega6
Todos andan por la pista de una manera extraña y distinta a la de los demás: con pasos raros, a distintas alturas, con los brazos o la cabeza en sitios poco habituales.
El profesor da ideas para cambiar de forma de andar
«con un pie plano y otro de puntillas», «guiados por el codo», «como si el suelo quemara a ratos», «pegados a una pared invisible».
Al «¡alto!», todos se quedan quietos. El profesor señala a tres o cuatro, que dicen por qué andaban así, por ejemplo: «Llevo un pez vivo en el bolsillo y no quiero que se escape».
La justificación tiene que encajar con la postura, aunque sea absurda. Si no encaja, el resto puede proponer otra.
Al seguir andando, cada uno mantiene su motivo y lo hace crecer, hasta que el profesor dice «¡cambio!» y se empieza otra forma de andar.
En la última ronda, tras el «¡alto!», se juntan por parejas cuyos motivos casen y siguen andando juntos con una historia común.
Variantes2
En lugar de justificar libremente, cada uno tiene que ser un personaje de una obra o una película que conozca toda la clase.
Se anda llevando un objeto de la sala de una forma rara, y el motivo tiene que incluirlo.
Qué se trabaja
Seguridad2
Realiza las formas raras de andar con los ojos abiertos y sin movimientos rápidos hacia atrás.
No se mantienen mucho rato posturas que carguen el cuello o la espalda; si molesta, se cambia de forma.
Consejos para el profesor2
Valora en voz alta las justificaciones que mejor encajan con el cuerpo, no las más graciosas.
Si alguien se bloquea, pregúntale qué lleva en las manos o qué hay en el suelo.
Adaptaciones NEE4
Visual
Anda con un compañero cerca que le avisa de obstáculos, y explora las formas raras con los brazos en el aire o sobre su propio cuerpo.
Auditiva
El «¡alto!» se acompaña de una señal visual, y puede justificar con gestos o escribiendo en una pizarra.
Movilidad reducida
Explora formas raras de mover la silla o los brazos y el tronco, y las justifica igual que los demás.
Cognitiva o de atención
Se le ofrecen tres motivos en tarjetas para elegir el que encaje con su postura.
Errores frecuentes
- Pensar primero la historia y después andar: el ejercicio va al revés.
- Copiar la forma de andar del de al lado.
- Justificaciones que no tienen nada que ver con la postura.