Balón encarcelado
Descripción
Corros de ocho con un balón de espuma dentro. Entre todos hay que evitar que el balón se escape del corro, devolviéndolo con el interior del pie y siempre a ras de suelo. No hay equipos ni puntos en contra: lo que se cuenta es cuántos toques aguanta el balón dentro.
Objetivo
Parar y devolver un balón con el interior del pie sin abandonar el sitio, y sostener entre ocho un objetivo que es de todos.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos balones: Dos balones de espuma a la vez en el mismo corro y hay que atender a los dos, que además chocan entre ellos. Siguen valiendo las mismas normas sin excepción: a ras de suelo, con el interior del pie y sin entrar al centro. Otra organización — Pasillo: En vez de corro, dos filas enfrentadas a cuatro metros formando un pasillo; el balón no puede salir por los extremos y se devuelve rodando al de enfrente. Cada uno tiene un compañero fijo, se golpea el doble de veces y el docente ve todos los golpeos de perfil. Más fácil — Con las manos y balón parado: Se para el balón con las manos y se lanza rodando con las dos manos hacia otro compañero. Se quita el golpeo con el pie, que es lo que falla a los seis años, y se queda entero el reto de mantenerlo dentro.
Consejos para el Profesor
El error que decide si el juego funciona es el tamaño del corro. Con un solo corro de veinticuatro, el balón le llega a cuatro y los demás miran veinte minutos; con corros de ocho, a cada uno le llega cada pocos segundos. La consigna técnica que lo arregla todo es una: el balón tiene que ir tan flojo que el de enfrente pueda pararlo con la planta. Dilo así y desaparecen los chutazos, que es de donde vienen los golpes y las salidas del corro.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: ocupa su tramo del corro y devuelve el balón con lo que le funcione —pie, mano o un palo de hockey apoyado en el suelo—; el corro se cierra un poco por su lado para que el balón le llegue rodando y con tiempo. Su tarea sigue siendo parar y devolver, no ir a recoger balones fuera. Visual: se juega con un balón que suene (un cascabel dentro de una pelota de goma sirve) y se le sitúa entre dos compañeros de referencia que avisan en voz alta cuando el balón va hacia él; como el balón va siempre rodando por el suelo, se oye venir. Auditiva: la cuenta de toques se lleva con los dedos en alto además de en voz alta, y la señal de parada es el brazo levantado del docente dentro de su campo de visión, nunca el silbato desde detrás. Cognitiva: empieza con la versión de manos y balón parado, con un solo balón y sin contar toques; se pasa al pie cuando el corro aguante varios pases seguidos.