Corro tradicional de llamada
Descripción
Un corro con una marca en el suelo por persona. El corro avanza ocho pasos en el mismo sentido marcando el pulso con palmas. La persona del centro elige una de tres cosas y la hace —dos palmadas, un giro de cuatro pasos o un paso lateral— y todos la copian; después elige a otra con una reverencia, ocupa su marca en el corro y le deja el centro.
Objetivo
Participar en una danza de corro conservando el sentido, la distancia y el pulso, y pasar por el papel de proponer delante del grupo.
Cómo se juega7
Colocación
Un corro con una marca por persona en el suelo. Las marcas importan: son las que hacen que el corro no se cierre y que, cuando alguien pase al centro, quede un hueco identificable al que ir.
El pulso
El corro avanza ocho pasos en el mismo sentido mientras canta o marca el pulso con palmas. Ocho pasos, contados en alto la primera vez. Sin un pulso claro no hay danza de corro que funcione.
La propuesta del centro
La persona del centro elige una de tres cosas y la hace: dos palmadas, un giro de cuatro pasos, o un paso lateral. Solo tres opciones, y esto es a propósito: con opciones libres, la mitad de los niños se queda en blanco delante de todo el corro.
La respuesta
Todo el corro reproduce la acción a la vez, dos veces. Ese momento —el corro entero haciendo lo que ha propuesto una— es lo que hace bonito este juego y por lo que merece la pena hacerlo.
La llamada
La persona del centro elige a otra haciendo una reverencia hacia ella. Sin señalar con el dedo y sin decir el nombre: la reverencia es el gesto tradicional y funciona mucho mejor, porque obliga a mirarse.
El relevo
La persona elegida pasa al centro y la que estaba ocupa el hueco que deja, que es el que marca su marca en el suelo. Los ocho pasos vuelven a empezar.
La regla que hay que gestionar sin que se note
Todos tienen que pasar por el centro. Para eso, la persona del centro no puede elegir a alguien que ya haya pasado, y conviene que el maestro lleve la cuenta en la cabeza y sugiera al oído cuando quede poca gente. A quien no quiera pasar al centro se le ofrece hacerlo con un compañero, y esa opción se dice al principio y para todos.
Variantes3
la persona del centro no propone: el maestro dice la acción y el del centro solo la ejecuta y llama al siguiente. Se quita la exposición de tener que inventar, que es lo que bloquea.
la persona del centro propone una secuencia de dos acciones seguidas en lugar de una, y el corro tiene que reproducirla en el mismo orden.
dos corros de doce, cada uno con su centro, y las dos personas del centro se ven entre sí y pueden copiarse. Cada niño pasa por el centro el doble de veces.
Qué se trabaja
Seguridad3
Mantener el volumen moderado y alejar los instrumentos del oído.
Separar al alumnado y evitar giros rápidos si el suelo resbala.
Delimitar el espacio y dejar distancia para frenar.
Consejos para el profesor5
Limitar la propuesta del centro a tres opciones es lo que hace que este juego funcione con veinticinco niños.
Con libertad total, uno de cada cuatro se queda en blanco delante del corro entero, que es exactamente la experiencia que no se busca.
La reverencia como forma de elegir es mucho mejor que señalar o decir el nombre, porque obliga a un contacto visual y porque le da al juego el aire de danza que tiene.
Llevar la cuenta de quién ha pasado es trabajo del maestro y hay que hacerlo sin que se note: si se anuncia en alto quién falta, se señala a los que no quieren pasar.
Y la opción de pasar acompañado se ofrece al principio, nunca en el momento en que alguien se bloquea.
Adaptaciones NEE4
Visual
las marcas del suelo se hacen con una superficie que se note bajo los pies, el corro se forma por contacto, y la llamada por reverencia se sustituye por decir el nombre de la persona elegida, acordado antes para todo el grupo.
Auditiva
el pulso se marca con palmas visibles y con el paso, la propuesta del centro es visual por diseño, y la llamada por reverencia también; nada del juego depende de oír.
Movilidad reducida
el corro avanza al ritmo de quien va más despacio, que es la regla de cualquier danza de corro y aquí no cambia; las tres opciones del centro —dos palmadas, un giro de cuatro pasos, un paso lateral— se hacen todas desde una silla, sustituyendo el giro por un giro del cuerpo o del vehículo. La reverencia funciona tal cual.
Cognitiva o de atención
se le da la acción que va a proponer antes de pasar al centro, para que no tenga que decidir delante de todos; se le ofrece pasar acompañado, ofrecido al principio y a todos, y el maestro le sugiere a quién llamar si se bloquea.
Errores frecuentes
- Dejar la propuesta del centro libre. Uno de cada cuatro se queda en blanco delante de todo el corro.
- No poner marcas en el suelo. El corro se cierra, no queda hueco identificable al que volver y el relevo se convierte en un lío.
- Anunciar en alto quién falta por pasar. Señala justo a los que no querían pasar.
- Ofrecer la opción de ir acompañado solo cuando alguien se bloquea. Se ofrece al principio y a todos, o no sirve.
Observaciones
Montaje (5 minutos, para 25 alumnos): 1. Se marca una posición por persona en el suelo formando un corro de unos 8 metros de diámetro: 25 marcas, con conos pequeños, tiza o trozos de cinta. 2. Las marcas individuales son lo que hace funcionar el relevo: cuando alguien pasa al centro, deja un hueco identificable al que ir. Sin marcas, el corro se cierra y el relevo se convierte en un lío. 3. Se deja un brazo extendido de margen entre cada dos marcas. 4. Un pandero para el pulso, o las palmas del propio corro. 5. Se decide antes de empezar que las opciones del centro son SOLO TRES —dos palmadas, un giro de cuatro pasos, un paso lateral— y se dicen en alto al principio. Con opciones libres, uno de cada cuatro se queda en blanco delante del corro entero. 6. Se ofrece al principio y a todo el grupo la posibilidad de pasar al centro acompañado de un compañero.