Descripción
Cuatro grupos de color cruzan a la vez su propia calle llevando una pelota de la forma que manda su color: entre las rodillas a saltos, rodando con una mano, en equilibrio sobre las dos palmas o sujeta contra el costado. Al cabo de dos viajes los grupos rotan de calle y prueban otro color.
Objetivo
Llevar un objeto de un sitio a otro sin que se caiga, ajustando la forma de andar a la forma de sujetarlo.
Cómo se juega6
Colocación
Cuatro calles paralelas marcadas con conos y un grupo de color en cada una, detrás de la línea de salida y con un paso de hueco entre niño y niño. Cada niño con su pelota de espuma.
Arranque
Con el «¡sale el arco iris!» salen los cuatro grupos a la vez. El amarillo va a saltos con la pelota entre las rodillas, el rojo la empuja con una mano, el azul la lleva en las palmas y el verde en el costado.
Qué se puede hacer
Parar las veces que haga falta para recolocar la pelota, y si se cae se recoge donde esté. Lo único que no vale es correr: con las manos ocupadas no da tiempo a protegerse.
Qué pasa cuando se llega al otro lado
Se da media vuelta sin soltar la pelota y se vuelve igual. Nadie espera a que llegue el resto de su grupo.
Cómo termina
Después de dos idas y vueltas el docente para y cada grupo pasa a la calle de al lado, con lo que le toca el color y la forma del grupo vecino. Cuando los cuatro colores se han probado, se acaba.
Reinicio
Se pregunta al grupo de qué otra manera se puede llevar la pelota sin cogerla con las dos manos, y la forma que propongan se convierte en el color nuevo de la ronda siguiente.
Variantes3
En cada calle hay tres aros en el suelo que son charcos: hay que cruzar sin pisarlos y sin soltar la pelota, mirando al suelo y al objeto a la vez. Se sigue sin correr y los charcos van separados.
en vez de una calle por color, cada dos niños comparten una sola pelota y la llevan entre los dos, apretada entre los costados, andando al mismo paso. Las calles siguen siendo cuatro pero se cruza por parejas.
los cuatro grupos llevan la pelota de la misma forma, la más sencilla, en equilibrio sobre las dos palmas abiertas, hasta que la ida y vuelta salga sola. Después se reparten los colores.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se cruza andando y con un paso de hueco entre niño y niño: con las manos ocupadas nadie puede protegerse.
Las pelotas caídas se recogen antes de dar la salida siguiente, para que nadie pise una que rueda.
Delimitar el espacio y dejar distancia para frenar.
Consejos para el profesor2
Deja el equilibrio sobre las palmas para la última rotación: si empiezas por la forma más difícil desanimas al grupo entero.
Pon en cada calle un cartel del color con su forma dibujada; a la segunda rotación ya nadie recuerda qué le toca.
Adaptaciones NEE4
Visual
Su calle se delimita con dos bandas de cinta de carrocero pegadas al suelo, que se notan con el pie y no se mueven, nunca con cuerdas;
Auditiva
La orden de salida se da con el brazo levantado además de con la voz, y cada forma de llevar la pelota se demuestra despacio antes de repartir los colores.
Movilidad reducida
Su calle se acorta a la mitad y elige la forma que le permita su apoyo; La pelota sobre las dos palmas o apretada contra el costado se hace igual de pie, con andador o en silla, y el contenido —llevar el objeto sin que se caiga— es exactamente el mismo.
Cognitiva o de atención
Se queda toda la sesión en un solo color y una sola forma, la de la palma abierta, y el docente cruza a su lado las primeras veces haciendo lo mismo.
Errores frecuentes
- Marcar calles largas: llevar la pelota entre las rodillas a saltos cansa en diez pasos y acaban cruzando con ella en la mano.
- Dar salida a los cuatro grupos sin comprobar que cada uno sabe su forma: los del fondo copian al vecino y todos ruedan.
- Rotar de calle sin parar el juego: cuatro grupos cruzándose con pelotas sueltas por el suelo.