El barquito averiado
Descripción
Varios bancos repartidos por la sala son barcos que navegan. Cada grupo se sienta a horcajadas en el suyo y, mientras se canta la canción del barco averiado, todos representan a la vez con el cuerpo lo que la letra va pidiendo: remar, achicar el agua, mirar por el catalejo. Al final el barco se hunde y hay que llegar nadando a la orilla.
Objetivo
Mover la parte del cuerpo que pide la canción al mismo tiempo que los demás, y sostener una historia entera de principio a fin.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — El barco de pie: remar e izar la vela se hacen de pie en el suelo, al lado del banco y con una mano apoyada en él. El banco sigue siendo el barco pero nadie se sube encima. Cansa más y obliga a mantener el equilibrio mientras se canta. Otra organización — Un solo barco: se juntan dos bancos en paralelo y toda la clase navega en el mismo barco, con el docente en la proa. Se pierde el trabajo en grupo pequeño y se gana que todos oigan la misma voz, que es justo lo que hace falta el primer día. Más fácil — Solo dos acciones: la canción se reduce a remar y achicar agua, repetidas muchas veces. A los tres años cuatro acciones distintas no se sostienen; con dos, la canción entera se aprende en una sesión.
Consejos para el Profesor
Siéntate tú en un barco y canta desde dentro: dirigido desde fuera, este juego se apaga en la segunda estrofa. La melodía da igual, elige una que te sepas y repítela siempre igual, porque lo que aprenden es la secuencia de acciones, no la música. Empieza con dos acciones aunque tengas cinco años en el aula: es más fácil añadir una tercera a mitad de sesión que recuperar a un grupo que se ha perdido en la cuarta. El momento del hundimiento es el que más les gusta y el más peligroso: ensáyalo una vez en frío, bajando del banco andando y por el lado, antes de cantarlo.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se navega igual sentado, que ya es la posición base del juego; si el alumno no puede montar a horcajadas, su barco es su propia silla colocada en la fila del banco, con el mismo grupo y las mismas acciones de brazos, y cuando el barco se hunde llega a la orilla desplazándose como se desplaza siempre, con su grupo al lado. Visual: el docente canta desde su sitio en el mismo barco y nombra la acción antes de hacerla («ahora los remos»), y la primera vez se le guía el gesto sobre sus propias manos si él quiere; las dos puntas del banco se marcan al tacto con cinta de carrocero rugosa, nunca con una cuerda en el suelo, que rodaría justo donde se apoyan los pies. Auditiva: cada acción tiene su gesto grande y siempre el mismo, hecho de frente por el docente, y el cambio de estrofa se avisa con un golpe de pandereta que se nota por la vibración del banco. Cognitiva: se juega con dos acciones y una sola estrofa repetida, sentado al lado del docente, y se van sumando acciones de sesión en sesión.