El baúl de las estaciones
Descripción
Expresión corporal con disfraz. Cada grupo tiene su baúl —un cesto con pañuelos, petos y telas— y no se abre hasta que suena la música. Según la canción que suene, el grupo se viste de esa estación y se mueve por el espacio como se mueve uno en ella: encogido de frío, arrastrando los pies de calor, empujado por el viento.
Objetivo
Poner en el cuerpo entero una idea que llega por el oído, y sostenerla mientras se desplaza por el espacio con los demás.
Cómo se juega6
Colocación
Cuatro grupos pequeños, cada uno sentado alrededor de su cesto cerrado, en una zona distinta del espacio. Todos los cestos llevan lo mismo dentro.
Arranque
El docente cuenta que los baúles guardan las cuatro estaciones y que solo se abren cuando suena su canción. Pone la primera y la nombra en voz alta: «primavera».
Qué se puede hacer
Abrir el baúl, coger una prenda cada uno —un pañuelo, un peto— y ponérsela por encima; después salir a moverse por todo el espacio como manda la estación, cada uno a su manera. El docente se mueve con ellos y va nombrando lo que ve: «qué frío hace», «cómo sopla el viento».
Qué pasa cuando la canción se para
Todos vuelven andando a su baúl, dejan dentro lo que llevan puesto y se sientan alrededor esperando la siguiente. Es la parada que ordena el juego y la que baja el ruido.
Cómo termina
Después de las cuatro estaciones, la última se hace entera con el grupo junto, todos con la misma canción y en corro, y se cierran los baúles entre todos.
Reinicio
El docente pone la música sin decir de qué estación es y son ellos los que tienen que reconocerla y elegir qué sacan del baúl. Cambia el juego entero sin cambiar el montaje.
Variantes3
La estación sin nombre
La canción suena pero el docente no dice de qué estación es. Cada grupo tiene que reconocerla, elegir la ropa que le corresponde y mover el cuerpo en consecuencia. Se pasa de obedecer a decidir, que es un salto grande a los cinco años.
Un solo baúl en el centro
El cesto se pone en el centro y todo el grupo va a por su prenda a la vez y vuelve al corro para salir juntos. Con menos de quince niños funciona mejor que cuatro baúles y el docente lo ve todo desde un sitio; con más, se aglomera.
Dos estaciones nada más
Se juega solo con verano e invierno, que son las dos que el cuerpo distingue sin explicación, y con una sola prenda por niño. Cuando esas dos salen solas, se añaden las otras dos.
Consejos para el profesor3
Prepara los cestos antes de que entren y ciérralos: la mitad de la gracia del juego es que no se sabe lo que hay dentro, y si lo ven montado se acabó.
Mete exactamente una prenda por niño y ni una más, porque si sobran se pelean por la mejor.
La vuelta al baúl al parar la música es la regla que sostiene todo el juego: si la dejas pasar dos veces, acabas recogiendo pañuelos por el suelo el resto de la sesión.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
El contenido es representar la estación con el cuerpo, y eso se hace igual sentado o con apoyo; su baúl se le coloca al alcance de la mano para que se vista solo y el desplazamiento se sustituye por el mismo gesto hecho con brazos y tronco mientras avanza a su ritmo, con el grupo moviéndose alrededor y no de un extremo al otro.
Visual
Se le describe en voz alta lo que hay en el baúl antes de abrirlo y las prendas se distinguen al tacto además de por el color (el pañuelo es fino, el peto tiene agujeros); un compañero fijo le avisa de cuándo empieza y termina la música y el recorrido se hace de la mano si él quiere.
Auditiva
La señal no es solo la música, sino una tarjeta grande con el dibujo de la estación que el docente levanta y mantiene en alto todo el tramo, y la señal de volver al baúl es apagar y encender la luz o un movimiento amplio del brazo.
Cognitiva
Se juega con la variante de dos estaciones, con una sola prenda y con el docente demostrando el movimiento antes de cada tramo; siempre las mismas palabras y el mismo orden.