El canario
Descripción
Baile de carnaval en corro con una canción que empieza lenta y acaba rápida. Se arranca con los brazos levantados mirando al cielo diciendo «¡Ay, ay, ay!» muy despacio, y cuando la música se acelera los mismos gestos se hacen deprisa y por toda la sala.
Objetivo
Ajustar un gesto conocido a dos velocidades muy distintas y saber cuál toca solo por cómo suena la música.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Tres velocidades: Se añade una velocidad intermedia entre la lenta y la rápida, y la canción pasa por las tres. Obliga a mirar y escuchar en vez de tener solo dos respuestas memorizadas. Otra organización — En dos corros: Dos corros pequeños, uno frente a otro, y cada corro baila mirando al otro. Se ven mejor entre ellos y el docente puede estar dentro de uno mientras el otro sigue solo. Más fácil — Solo los brazos: En la parte rápida no se sale del sitio: se baila con los brazos y con el tronco, sin desplazarse. Quita el problema de los choques y deja el ritmo, que es lo que se está trabajando.
Consejos para el Profesor
La coreografía no se explica: se pone la canción y se baila, y a la tercera repetición todos van. Si te pones a describir gestos de palabra, los pierdes. Reserva el desplazamiento libre para cuando la parte lenta ya salga bien, porque el primer día la parte rápida se convierte en carrera. Y no montes una coreografía larga por lucimiento: tres gestos repetidos es exactamente lo que un grupo de 3 años puede sostener.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: los tres gestos son de brazos, tronco y cabeza, así que se hacen enteros desde una silla o desde el sitio; en la parte rápida se aplica la variante «Solo los brazos» para todo el grupo, no solo para ese alumno, y así nadie baila una coreografía distinta. Visual: el alumno se coloca junto al docente dentro del corro y los tres gestos se nombran en voz alta cada vez que empiezan («¡arriba!», «¡a los lados!», «¡a las rodillas!»); en la parte rápida se avisa antes de deshacer el corro y esa parte se hace sin desplazarse. Auditiva: el docente marca el cambio de velocidad con un gesto grande y visible además de con la música, y se coloca de forma que ese alumno le tenga siempre de frente; el suelo transmite bastante si el equipo se apoya en el suelo. Cognitiva: se baila solo con dos gestos en lugar de tres hasta que salgan, y se mantiene siempre el mismo orden para que la secuencia sea previsible.