El potro
Descripción
La pídola de toda la vida, rebajada a lo que aguanta un niño de primer ciclo. El potro se pone hecho una bola sobre la colchoneta —rodillas y manos en el suelo, cabeza metida entre los brazos— y el compañero pasa por encima con dos o tres pasos de impulso, apoyando las manos en su espalda alta y cayendo con los dos pies. El potro no sube de altura en toda la sesión.
Objetivo
Encadenar impulso, apoyo de manos y caída amortiguada para salvar un obstáculo bajo, y aprender a hacer de potro sin moverse.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos potros seguidos: Dos compañeros hacen de potro a tres metros uno del otro, los dos a cuatro apoyos y a la altura de siempre, y hay que encadenar impulso, apoyo, caída y otra vez impulso. Lo que cambia es el ritmo, no la altura: el potro no sube ni un dedo. Otra organización — Circuito de potros: Cuatro puestos por los que se rota, pero SOLO el puesto del docente usa potro humano; en los otros tres el potro es un modulo de gomaespuma o un banco bajo. Nadie salta sobre un companiero sin un adulto delante: el observador de seis anios no sostiene esa responsabilidad cuando hay diez trios saltando a la vez. Más fácil — Potro de gomaespuma: El potro es una colchoneta enrollada o un rulo de espuma a la altura de la rodilla, sin nadie debajo. Se practica el apoyo de manos y la caída con los dos pies, que es lo que hay que tener antes de pasar por encima de un compañero.
Consejos para el Profesor
El único momento peligroso es cuando el potro se mueve, y se mueve por curiosidad: levanta la cabeza justo cuando el otro salta. Por eso el papel de potro se enseña antes que el salto y se enseña entero, con su postura y su regla de quedarse quieto hasta que le digan. Prohíbe desde el primer minuto la versión de la calle, esa en la que el potro va creciendo salto a salto: es la que manda niños a urgencias y en primer ciclo no aporta nada. Con tríos y rotación cada dos pasos sale a unos ocho o diez saltos por alumno, que es de sobra para una sesión.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se le monta el puesto con un obstáculo blando y bajo —rulo o colchoneta enrollada, nunca un compañero— a la altura que pueda salvar, y lo pasa como le sirva: por encima con apoyo de manos, sentado en el borde pasando las piernas o rodeándolo con apoyo; el contenido se conserva, que es salvar un obstáculo descargando el peso en los brazos y llegar controlado. Hace de observador y da el paso en su trío, y de potro cuando su postura se lo permita. Visual: reconoce el puesto tocándolo con las manos antes de empezar, se marcan el borde de la colchoneta y el punto de batida con cinta de carrocero o con una alfombrilla —nunca con una cuerda, que rueda bajo la zapatilla justo donde se impulsa—, y el observador le avisa en voz alta de que el potro ya está quieto. Auditiva: el paso se da con un gesto acordado, el observador levanta el brazo cuando el potro está colocado y lo baja para dar salida, y las correcciones se hacen demostrando, no explicando. Cognitiva: empieza en el potro de gomaespuma con tres marcas en el suelo —dónde pisar, dónde poner las manos, dónde caer—, hace un elemento cada vez y no pasa al compañero hasta que la caída con los dos pies le salga siempre.