Érase una vez
Descripción
Cuento motor. El docente narra una historia breve por tramos y el grupo entero la va representando con el cuerpo mientras recorre el espacio: el bosque de puntillas, el río de aros que hay que saltar, la cueva por la que se pasa a gatas, la ventisca que deja a todos quietos.
Objetivo
Representar con todo el cuerpo lo que se está contando y cambiar de forma de moverse cada vez que cambia la historia.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — El cuento lo cuentan ellos: Por parejas, cada una inventa el siguiente tramo, lo enseña moviéndose y el resto lo copia y lo recorre. Hay que hacerlo entendible sin explicarlo mucho, que es lo difícil. Otra organización — Por rincones: Los cuatro tramos se montan como cuatro rincones del espacio y los grupos rotan a la señal de la pandereta cada tres minutos. El cuento se narra entero al principio y luego cada grupo lo vive por su lado; con grupos grandes se acaban las esperas. Más fácil — Con modelo: El docente hace el movimiento de cada tramo a la vez que lo narra y lo repite dos veces antes de seguir. Se copia y luego se prueba a la manera de cada uno, así que quien no arranca solo tiene siempre de dónde partir.
Consejos para el Profesor
El cuento motor se estropea siempre por el mismo sitio: se narra mucho y se mueve poco, y acaba siendo una clase de Lengua en el suelo del gimnasio. Prepara el texto reducido a dos frases por tramo y muévete tú mientras hablas. Monta el escenario antes de que entren, porque montarlo con veinticinco alumnos dentro es media sesión. Y evita los personajes que atrapan: en cuanto aparece un lobo que persigue, el cuento se convierte en un pilla-pilla y ya no lo recuperas.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: cada tramo se diseña desde el principio con dos maneras válidas de resolverlo, para toda la clase —el río se salta o se cruza por el vado, que es un paso ancho marcado al lado; la cueva se pasa a gatas o agachando el tronco por el hueco ancho—, y él representa el mismo personaje en el mismo tramo, con el mismo cuento. Visual: recorre la ruta andando con un compañero antes de empezar para saber dónde está cada cosa, cada tramo lleva su propio sonido —pandereta para el río, palmadas para la cueva— y los bordes de las colchonetas y de la zona de aros se marcan con cinta de carrocero, nunca con una cuerda, que rueda bajo el pie justo donde hay que apoyar para saltar. Auditiva: cada tramo tiene una tarjeta con un dibujo que el docente levanta al cambiar, el docente narra siempre de frente y a la vista, y la señal de cambio es el brazo levantado además de la pandereta. Cognitiva: cuento de tres tramos en lugar de seis, siempre en el mismo orden y repetido dos veces seguidas, con el docente haciendo el movimiento delante.