ENTRÉNALO
Ilustración de una clase de Educación Física con niños de 6-7 años: el grupo cuenta una historia sin hablar en tres partes: dónde pasa, qué pasa y cómo termina;.

Escena de tres acciones

6-10 años
12 minutos
Gimnasio, sala o pista. Cinco escenarios de 4 x 4 metros, en dos filas enfrentadas para que cada grupo tenga vecino.
8-30 participantes

Descripción

Cada grupo saca una tarjeta con un lugar y algo que ocurre allí, y lo representa sin hablar en tres partes: una postura de todo el grupo que muestre el lugar, la acción con un objeto imaginario, y una imagen final distinta de la inicial. El grupo de enfrente mira cuarenta y cinco segundos y después dice dónde empieza, qué pasa y cómo termina. Luego se cambian los papeles.

Objetivo

Narrar corporalmente una secuencia de tres acciones que se entienda sin ninguna explicación verbal.

Cómo se juega7

  1. Colocación

    Cinco escenarios de cuatro metros, colocados de modo que cada grupo tenga un grupo vecino enfrente. Se representa y se observa por parejas de grupos, alternando: nunca hay público permanente.

  2. Las cinco tarjetas de escena, con lugar y acción escritos, que son lo que hay que preparar antes: - Una cocina y alguien preparando algo que se quema. - Una parada de autobús y el autobús que no llega. - Un ascensor que se para entre pisos. - Una playa y una tormenta que llega. - Una biblioteca y algo que hace mucho ruido. Todas tienen las tres partes dentro: un lugar reconocible, algo que pasa y un final.

  3. La primera parte, el lugar

    Todo el grupo construye con el cuerpo una postura colectiva que represente el lugar. Unos pueden ser objetos —la puerta del ascensor, las estanterías— y otros personas. Se mantiene tres segundos para que se vea.

  4. La segunda parte, la acción

    Se representa lo que pasa, con desplazamientos y con un objeto imaginario que se manipule. Que haya un objeto imaginario es lo que hace que la escena se entienda: manipular algo que no está obliga a precisar el tamaño y el peso, y eso se ve desde fuera.

  5. La tercera parte, el final

    La escena termina en una imagen fija distinta de la postura inicial. Distinta: si el final se parece al principio, el observador no sabe si ha pasado algo.

  6. La observación

    El grupo vecino mira cuarenta y cinco segundos, en silencio y sentado. Cuarenta y cinco segundos exactos, cronometrados: si se alarga, la escena se convierte en una función y pierde la tensión.

  7. La reconstrucción

    Los observadores dicen tres cosas —dónde empieza, qué sucede y cómo termina— sin que nadie del grupo que ha representado explique nada. Si aciertan las tres, la escena estaba clara. Si falla una, se repite exagerando esa parte. Después se intercambian los papeles.

Variantes3

Más fácil

dos partes en lugar de tres: solo el lugar y lo que pasa, sin final. Y la tarjeta lleva el lugar dibujado en lugar de escrito.

Más difícil

se prohíbe el objeto imaginario y todo tiene que entenderse por las posturas y los desplazamientos. Es mucho más difícil de lo que parece y obliga a componer el espacio de otra manera.

Otra organización

dos grupos representan la misma escena a la vez, en escenarios separados, y un tercero mira las dos y dice en qué se parecen. La comparación entre dos versiones de la misma tarjeta enseña más que cualquier corrección.

Qué se trabaja

Dramatización y representación

Seguridad3

Quien hace de objeto —la puerta, la estantería— aguanta con su propio equilibrio, de pie o sentado: nadie se sostiene sobre un compañero ni le sirve de apoyo esos tres segundos.

Los observadores miran sentados y fuera de los conos del escenario vecino, y entre los dos escenarios queda el paso libre: nadie sale de escena pisando a quien está mirando.

Las escenas de susto —la tormenta, lo que se quema— se resuelven con el gesto y con la cara, sin correr hacia el borde ni tirarse al suelo para rematar el final.

Consejos para el profesor5

  1. La regla que hace funcionar esta ficha es que el grupo que representa no explica nada.

  2. En cuanto se permite una frase de contexto —«es que somos unos náufragos»— se acabó la narración corporal, que es todo el contenido.

  3. El objeto imaginario es el mejor recurso de la actividad, porque obliga a decidir el tamaño y el peso de algo que no existe, y eso se ve desde fuera con una claridad enorme.

  4. Y el final tiene que ser distinto del principio: es el error más común, terminar en una imagen parecida a la inicial, y entonces el observador no sabe si ha pasado algo.

  5. Los cuarenta y cinco segundos hay que cronometrarlos de verdad: alargados, la escena se deshincha.

Adaptaciones NEE4

Visual

la escena se construye describiendo en alto cada posición antes de adoptarla, con contacto acordado; en la observación, un compañero narra en voz baja lo que va ocurriendo, que además obliga a ese compañero a mirar mejor.

Auditiva

la representación es muda por diseño y no hay barrera ninguna; la reconstrucción de los observadores se hace de frente y por turnos, y el aviso de los 45 segundos es un brazo en alto.

Movilidad reducida

la postura colectiva del lugar se compone a la altura de quien tiene menos movilidad, y conviene que ocupe una posición central y no un extremo: en una postura colectiva, el centro es lo que se ve. La manipulación del objeto imaginario funciona igual desde cualquier posición y es el recurso central de la ficha.

Cognitiva o de atención

dos partes en lugar de tres —lugar y lo que pasa— con la tarjeta dibujada en vez de escrita; se le asigna un papel concreto y un objeto imaginario concreto, y se ensaya la imagen fija del final antes de la representación.

Errores frecuentes

  • Dejar que el grupo explique la escena antes o después. Se acabó la narración corporal, que es el contenido entero.
  • Terminar en una imagen parecida a la inicial. El observador no sabe si ha pasado algo y la escena no se entiende.
  • Alargar la representación más allá de los 45 segundos. La escena se deshincha y los observadores desconectan.
  • Poner un grupo como público fijo. Se representa menos y se aburre la mitad de la clase.

Observaciones

Montaje (8 minutos, para 25 alumnos): 1. Se marcan cinco escenarios de 4 x 4 metros con conos, colocados EN DOS FILAS ENFRENTADAS de modo que cada grupo tenga un grupo vecino delante. Esa disposición es lo que permite que se observen por parejas y que nadie sea público permanente. 2. Entre las dos filas se deja un pasillo de 3 metros, que es donde se sientan los observadores. 3. Se preparan cinco tarjetas de escena con el lugar y la acción escritos: la cocina y algo que se quema; la parada y el autobús que no llega; el ascensor que se para; la playa y la tormenta; la biblioteca y el ruido. Las cinco llevan dentro las tres partes: lugar, algo que pasa y final. 4. Un cronómetro para los 45 segundos de observación. Cronometrados de verdad: alargados, la escena se deshincha. 5. No hace falta ningún material de atrezo, y es a propósito: el objeto imaginario es el recurso central de la ficha. 6. Si se hace descalzo, se comprueba el suelo antes.

Otros juegos que encajan en la misma sesión

Bailalo

El docente reproduce música con ritmos diferentes. Cada participante inventa sus movimientos y los adapta al cambio: lentos y suaves con música lenta, pequeños y ágiles con música rápida, y baile libre con música movida. Puede desplazarse, girar, saltar o balancearse, respetando el espacio de los demás.

3-18 años · 5 min

Aros Musicales con Pilla-Pilla

Suena música y los alumnos se mueven libremente por el espacio sin pisar ni meterse en los aros repartidos por el suelo. Hay un perseguidor, pero solo puede pillar cuando la música se detiene. Para salvarse, los demás deben meterse dentro de un aro… pero siempre hay menos aros que jugadores.

6-18 años · 15 min

El Espejo

Una persona mueve lentamente brazos, piernas o tronco y su pareja reproduce sus gestos como un reflejo. Pueden permanecer en su sitio o realizar desplazamientos cortos, manteniendo la distancia y el ritmo. A mitad de la actividad intercambian quién dirige y quién imita.

5-13 años · 5 min

Somos animales

El docente nombra un animal y el grupo se desplaza como él, con su forma de moverse y su sonido, hasta que llega el siguiente. La gracia está en alternar animales altos y bajos, rápidos y lentos: así el calentamiento sube y baja de intensidad sin que nadie note que lleva diez minutos moviéndose.

3-9 años · 5 min

Estatuas de animales

Los niños se reparten por el espacio, sin tocarse, y bailan mientras suena la música. Cuando la música se corta, el profesor dice el nombre de un animal y todos se quedan quietos imitando su postura, que se sostiene unos segundos. Después vuelve la música y se repite con otro animal.

4-11 años · 6 min

Gigantes y Enanos

El docente demuestra cinco consignas. El grupo camina por el espacio y responde a cada palabra: se estira de puntillas, se agacha, hace movimientos rígidos, se mueve muy despacio o queda quieto. Se alternan las consignas durante varios minutos y se termina con una tranquila.

5-9 años · 5 min

De Semilla a Flor

Cada alumno se coloca en el suelo hecho una bola pequeña, como una semilla. El profesor va narrando la historia —el agua que cae, la semilla que despierta, el tallo que sube, la flor que se abre— y todos la representan con el cuerpo, pasando poco a poco de posiciones pequeñas a grandes. Termina con unas respiraciones profundas.

4-9 años · 10 min

Mueve la parte

Los alumnos se reparten por el espacio. El profesor pone música y dice una parte del cuerpo —la mano derecha, por ejemplo— y solo esa parte puede bailar; el resto se queda quieto. Cada pocos segundos añade otra parte, que se suma a las anteriores, hasta que el cuerpo entero se mueve o se acaba en baile libre.

4-11 años · 8 min

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Colócalo en su parte de la sesión, añade calentamiento y vuelta a la calma, y guárdala para reutilizarla.

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