Escenas por parejas
Descripción
Cada pareja acuerda en voz baja una escena de acción —remar, tirar de una cuerda, subir un mueble por la escalera— y la representa con el cuerpo entero y sin hablar, desplazándose por el espacio. Se trabaja en grupos de cuatro, dos parejas que se representan la una a la otra, y se va rotando.
Objetivo
Contar una acción con el cuerpo entero, no solo con las manos, y reconocer lo que hace un compañero por cómo se mueve.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Sin manos: La escena se cuenta sin usar las manos, solo con las piernas, el tronco y la cara. Se acaba la mímica de dedos y hay que mover el cuerpo entero, que es de lo que va esta sesión. Otra organización — El trío que entra: Grupos de tres en vez de parejas. Dos representan y el tercero adivina, y en cuanto lo dice se mete en la escena como un personaje más. Se rota el papel en cada escena, así que nadie se queda mirando de brazos cruzados. Más fácil — La lista dibujada: Se sortea una tarjeta de una lista corta de escenas que el docente ha hecho antes con todo el grupo —remar, pescar, tirar de la cuerda—. Se quita el «no se nos ocurre nada», que es donde se atascan las parejas.
Consejos para el Profesor
El fallo típico de este juego es dejar que sea un examen: una pareja delante y veinticinco sentados mirando. En grupos de cuatro todos representan a la vez, nadie está expuesto y hay tres veces más práctica. Pide acciones, no ideas abstractas: «la primavera» no se puede hacer con el cuerpo a los seis años, «remar en una barca» sí. Y no corrijas la escena: no hay una forma correcta de remar, y en cuanto corriges, dejan de proponer.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: elige la escena con su pareja y la cuenta con lo que mueve —brazos, tronco, cara, velocidad del desplazamiento—, y es la pareja la que se coloca a su altura y adapta la escena a donde él está, en vez de dejarle una tarea aparte; si el grupo se desplaza, la escena se hace en un recorrido corto. Visual: la escena se acuerda hablando, y mientras la pareja contraria representa, un compañero le va describiendo en voz baja lo que hace, de modo que pueda adivinar con lo demás; cuando representa él, se le avisa del espacio libre que tiene alrededor y las escenas pueden llevar sonido. Auditiva: es de los juegos que mejor le funcionan, porque se juega sin hablar; las escenas se eligen con tarjetas dibujadas y se acuerdan señalando, y los cambios de turno se avisan con un gesto del docente. Cognitiva: lista corta de tres escenas conocidas y dibujadas, y la primera vuelta la hace de pareja con el docente para ver cómo se cuenta una acción entera.