Estatuas
Descripción
Antes de cada ronda se pacta qué figura se va a montar —el pensador, un gigante, un animal a cuatro patas, alguien triste— y luego el grupo recorre la pista como haya pedido el maestro. Cuando llega el aviso hay que detenerse en dos zancadas y sostener esa figura cinco segundos sin deshacerla.
Objetivo
Contar algo con el cuerpo quieto y sostenerlo cinco segundos sin deshacerlo, después de haber parado bien.
Cómo se juega6
Colocación
Todos repartidos por el espacio despejado, separados al menos un brazo largo. Se acuerda entre todos la estatua de la ronda y el docente la enseña hecha, no solo dicha.
Arranque
Suena la música o la pandereta y se recorre el espacio de la forma que diga el docente: andando, de puntillas, a paso de gigante, trotando suave.
Qué se puede hacer
Se cambia de dirección y se buscan los huecos, sin tocar a nadie y sin correr a máxima velocidad, porque después hay que poder parar bien.
Qué pasa a la señal
Se frena en dos pasos y, ya parado, se monta la estatua acordada. Se aguanta mientras el docente cuenta hasta cinco en voz alta; si se pierde el equilibrio, se apoya el otro pie y se vuelve a montar.
Cómo termina
En la última ronda la estatua la propone un alumno y la hace toda la clase. Se mira alrededor y se comenta qué estatuas se entendían sin que nadie las explicara.
Reinicio
Se juega por parejas, escultor y estatua, o se pide una estatua con un número de apoyos concreto.
Variantes3
El docente dice cuántos apoyos puede tener la estatua —cuatro, tres, dos, uno— y cada uno inventa la suya y la aguanta cinco segundos. Las de un solo apoyo se montan desde parado y con un compañero al lado.
Media clase son estatuas y media escultores. El escultor coloca a la suya diciéndoselo o enseñándoselo, nunca con las manos, y después pasea por el museo mirando las demás. Luego se cambian los papeles.
La estatua se ve hecha y dibujada en una tarjeta grande, siempre con los dos pies en el suelo, y el docente avisa con "tres, dos, uno" antes de la señal. Se monta ya parados y sin sorpresa.
Qué se trabaja
Seguridad3
La estatua se monta a la altura que cada uno sostenga: nada de quedarse de puntillas sobre un pie, y si tiembla se baja un apoyo al suelo y se sigue contando.
Los brazos de la estatua se quedan dentro del propio hueco: los cinco segundos se aguantan quietos y con los vecinos a un brazo, así que la postura no invade el sitio de al lado.
Proponer la estatua de la ronda delante de la clase es voluntario; quien no quiera aún da la señal de parada y cuenta los cinco segundos en voz alta.
Consejos para el profesor2
Deja que propongan ellos la estatua por turnos: repetir el pensador tres rondas seguidas mata el juego.
Cuenta los cinco paseando entre ellos y nombrando lo que ves; la estatua aguanta mucho más si alguien la mira.
Adaptaciones NEE4
Visual
La estatua se dice en voz alta y, además, un compañero voluntario le deja leerla con las manos antes de empezar, avisando de que va a tocarle;
Auditiva
La señal de parada es un gesto amplio del docente además de la pandereta, y la estatua de cada ronda se enseña hecha antes de empezar;
Movilidad reducida
Recorre la zona más despejada a su manera y monta la estatua con el tronco, la cabeza y los brazos, que es donde se lee lo que la figura quiere contar.
Cognitiva o de atención
Una sola estatua durante toda la sesión, enseñada, dibujada y con cuenta atrás, y se añade una segunda cuando la primera salga sola.
Errores frecuentes
- Decir la estatua sin hacerla: «alguien triste» se entiende de diez maneras y media clase se queda mirando.
- Dar la señal con el grupo a tope: no frenan en dos pasos y la estatua se monta ya cayéndose.
- Contar los cinco segundos deprisa: no llegan a sostener nada y el trabajo de equilibrio desaparece.