Excursión al campo
Descripción
Cuento motor andado. El maestro narra una excursión y la hace con el grupo: se ponen la mochila, suben una cuesta muy despacio, se esconden del jabalí, bajan con pasos cortos, cruzan el río saltando las piedras y llegan al prado a descansar. Cada trozo del cuento es una forma distinta de andar, y el grupo entero se mueve a la vez detrás del maestro.
Objetivo
Cambiar la forma de andar según lo que pide el cuento y parar el cuerpo del todo cuando la historia lo manda.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Sin voz: el maestro deja de narrar y marca cada tramo solo con la pandereta: golpes lentos para la cuesta arriba, rápidos para la bajada y silencio para el jabalí. Hay que acordarse de qué significa cada cosa en vez de que se lo digan. Otra organización — Dos excursiones a la vez: la clase se parte en dos, cada mitad en su zona marcada con conos y con un adulto, haciendo el mismo cuento al mismo tiempo. Hay menos niños por adulto, se ve a cada uno y el camino no se atasca. Más fácil — Solo tres paradas: el cuento se reduce a andar, subir la cuesta y esconderse del jabalí, y ese trozo se repite dos o tres veces hasta que sale solo. Es la versión de los primeros días con los de 3 años.
Consejos para el Profesor
Este juego lo sostiene la voz, no el material: baja el volumen para la cuesta, hazlo susurrando para el jabalí y sube para el río. Si lo cuentas de corrido y sin cambiar el tono, se te desmonta a los dos minutos. Deja el jabalí para cuando lleven un rato andando, porque el contraste entre moverse y quedarse quietos es lo que más les engancha, y no lo repitas más de tres veces por sesión. El final tumbados no es un adorno: es lo que devuelve el grupo a la calma antes de volver al aula.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: la excursión se hace por un camino más corto y llano, con el grupo entero pasando por él, y los tramos se traducen a lo que sí puede hacer —la cuesta arriba es empujar despacio y con fuerza, el jabalí es quedarse quieto, el río es levantar los dos brazos a la vez—; hace la misma excursión, no otra actividad al lado. Visual: va de la mano del maestro o de un compañero fijo durante todo el camino, cada tramo se nombra en voz alta antes de empezarlo y el suelo se deja libre de material; si hace falta marcar el prado se pega cinta de carrocero rugosa, nunca una cuerda, que rueda bajo el pie. Auditiva: cada tramo lleva su gesto, hecho por el maestro de cara y en grande —brazos pesados para la cuesta, pasos cortos y manos abajo para bajar, agacharse para el jabalí—, y la señal del jabalí es que el maestro se agache el primero. Cognitiva: se juega la versión de tres paradas, siempre en el mismo orden y con las mismas palabras, y se le coloca al lado del maestro para que copie el gesto en el momento.