Fabricamos caminos
Descripción
Cada grupo coloca sus cuerdas en el suelo formando un camino continuo —recto, en zigzag, en curva o en caracol— y después lo recorre en vueltas seguidas de la forma que diga el docente: deprisa, con los pies juntos, elevando rodillas, de talones. La cuerda marca el camino y no se pisa: se va al lado.
Objetivo
Seguir un recorrido con curvas y cambios de dirección ajustando la forma de andar y correr a lo que pide cada tramo.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Camino con normas: cada tramo lleva al principio un cono de color y cada color manda una forma de pasarlo —rojo, pies juntos; azul, de talones; verde, de lado—. Hay que mirar el cono y cambiar sobre la marcha, sin dejar de ir al lado de la cuerda. Otra organización — Un solo camino gigante: se juntan todas las cuerdas de la clase en un único camino larguísimo que rodea el espacio, y lo recorre el grupo entero en fila india a la vez. Los grupos tienen que negociar por dónde va el camino antes de montarlo, y ahí está la mitad del juego. Más fácil — Caminos rectos: cada grupo hace un único camino recto y corto con dos cuerdas y lo recorre andando al lado. Desaparece la parte de ponerse de acuerdo y queda el desplazamiento, que es lo que interesa cuando el grupo aún no se organiza solo.
Consejos para el Profesor
El montaje es contenido, no preparación: ponerse de acuerdo en cuatro sobre por dónde va el camino es la mitad de lo que se aprende aquí. Dicho eso, ponle tope: cuatro minutos para montar y el resto a recorrer, porque si no se te van diez minutos discutiendo y tres corriendo. Y monta las franjas en paralelo desde el principio; en cuanto dos caminos se cruzan, tienes a dos grupos llegando al mismo punto a la vez.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: participa en el montaje, que es la mitad del juego, y su grupo diseña un camino ancho —dos cuerdas en paralelo separadas un metro— por el que se pasa por dentro con silla, andador o apoyo. Las consignas se traducen a lo que él puede cambiar: más deprisa, más despacio, parando en cada curva, con los brazos arriba. La regla de no pisar la cuerda vale igual, y por eso su camino se marca con tiza si con cuerda no se puede. Visual: recorre el camino una vez andando despacio antes de empezar, con la mano apoyada en el hombro de un compañero que va nombrando lo que viene —curva, zigzag, final—; los cambios de dirección se marcan además con un cono que se cuenta en voz alta, y su grupo mantiene el mismo camino toda la sesión. Auditiva: las consignas se ven además de oírse: el docente las hace él mismo en el centro antes de que se cambie, hay una tarjeta con el dibujo al principio de cada camino y el cambio se avisa levantando el brazo. Cognitiva: una sola consigna durante varias vueltas seguidas, camino recto y corto, y el docente lo recorre delante de él la primera vez.