ENTRÉNALO

La cata a ciegas

7-9 años
8 minutos
Aula
Intensidad: Muy baja
4-25 participantes

Descripción

Una ronda de cata a ciegas con productos corrientes de cocina: azúcar, sal, pan rallado y bicarbonato. Cada grupo prueba una pizca por turno y pone palabras a lo que nota antes de decir el nombre, de manera que lo importante no es acertar sino describir la sensación.

Objetivo

Reconocer sabores básicos sin mirar y aprender a describirlos con palabras propias antes de nombrarlos.

Cómo se juega6

  1. Antes de empezar

    El docente comprueba una por una las alergias e intolerancias de la clase. Quien tenga cualquier duda no prueba nada y juega en el papel de anotador del grupo.

  2. Colocación

    Grupos de cuatro por mesa, manos lavadas, los cuatro botes tapados en el centro y una cuchara de un solo uso por persona y por bote.

  3. Arranque

    Por turnos, uno cierra los ojos y el docente le deja una pizca en la lengua. Antes de decir el nombre tiene que decir dos palabras de cómo lo nota: pica, raspa, dulce, seco.

  4. Qué no vale

    Mojar dos veces la misma cuchara, compartirla ni coger de los botes sin permiso. Quien lo haga se queda fuera de la cata y pasa a anotador.

  5. Turnos

    Se pasa al siguiente aunque no haya acertado. Cuando los cuatro del grupo han probado el mismo producto, se abre el siguiente bote.

  6. Cómo termina

    Puesta en común de un minuto sobre qué palabras han servido mejor para cada sabor, y se anotan en la pizarra las cuatro que más se repiten.

Variantes3

Más fácil — Dos botes

Solo azúcar y sal, que son los dos sabores que todos distinguen, y se dice el nombre directamente sin tener que describirlo. Rondas rápidas para que nadie espere su turno.

Más difícil — Adivinar por la descripción

El que prueba solo puede decir cómo lo nota, sin nombrarlo, y son los compañeros los que tienen que acertar de qué bote se trata a partir de esa descripción.

Otra organización — Cata por el olfato

No se prueba nada: los botes se acercan a la nariz con los ojos cerrados y se reconocen por el olor. Se puede jugar con toda la clase de golpe y sirve para quien no puede catar.

Qué se trabaja

Los sentidos aplicados al movimientoHigiene y aseo personalComunicación y escucha en el grupo

Seguridad3

Se comprueban las alergias e intolerancias de la clase antes de sacar los botes, y quien tenga cualquier duda no prueba: pasa a anotador sin perder su sitio en el juego.

Nada de frutos secos, lácteos, gluten sin avisar ni productos sin etiqueta: solo alimentos secos, corrientes y de bote identificado.

Una cuchara por persona y por producto, de un solo uso, y a la basura al acabar; ninguna cuchara vuelve al bote.

Consejos para el profesor3

  1. Prepara los botes antes de la clase y numéralos: si los abres delante, miran el bote y ya no adivinan nada.

  2. Empieza tú describiendo un sabor en voz alta: si no ven un ejemplo, se quedan en «bueno» y «malo».

  3. Ten a mano una jarra de agua y vasos; después del bicarbonato todos querrán enjuagarse.

Adaptaciones NEE4

Visual

El juego ya se hace con los ojos cerrados, así que participa en igualdad. Se le indica el turno con un toque en el hombro y se le dice en voz alta cuántos botes quedan.

Auditiva

Las palabras que van saliendo se escriben en la pizarra según se dicen, y el turno se pasa con un gesto acordado en vez de con la voz.

Movilidad reducida

El docente lleva los botes a su sitio en lugar de que él se acerque a la mesa, y se le acerca la cuchara a la altura que necesite.

Cognitiva o de atención

Dos botes en lugar de cuatro y un cartel con las palabras posibles a la vista: dulce, salado, seco, áspero. Elegir entre cuatro palabras escritas es mucho más abordable que inventarlas.

Errores frecuentes

  • Dejar que los alumnos se sirvan del bote: acaban compartiendo cuchara y se pierde el control de quién ha probado qué.
  • Poner cantidades grandes: con una pizca sobra, y con una cucharada la sal o el bicarbonato resultan desagradables.
  • Aceptar el nombre a secas y pasar de turno: sin la descripción el juego se acaba en dos minutos y no queda nada.

Otros juegos que encajan en la misma sesión

Aguanta la mirada

Un duelo de miradas que se juega sentados y sin material, pensado para los días en los que la clase no sale del aula. Alterna dos consignas opuestas sobre el mismo músculo: primero frenarlo del todo y luego dispararlo, y entre ronda y ronda se cambia de compañero.

4-8 años · 6 min

Dos voces a la vez

Un juego de escucha selectiva para el aula: en cada trío, dos alumnos eligen frases parecidas en longitud y ritmo y las sueltan al mismo tiempo mientras el tercero intenta quedarse con las dos. El reto es separar una voz de otra con las menos repeticiones posibles, y los papeles rotan en cada ronda.

6-9 años · 8 min

Girar hacia el sonido

El grupo se sienta en el centro del aula con los ojos cerrados mientras el docente cambia de sitio en silencio y hace sonar una campana o un triángulo. A cada sonido, todos giran sobre el suelo hasta quedar de cara al lugar del que ha venido, y al abrir los ojos se comprueba quién ha apuntado bien.

5-9 años · 7 min

El balón y la música

Sentados en corro, la clase se pasa un balón sin parar mientras suena la música. Cada vez que el sonido se corta, el que lo tiene en las manos se apunta una letra, y solo al completar las cinco de la palabra sale del corro, de modo que hacen falta cinco descuidos para quedar fuera.

5-10 años · 8 min

¿De quién es este zapato?

El grupo se fija bien en el calzado de todos antes de que uno salga por la puerta. Mientras está fuera, los demás amontonan un zapato de cada uno en el centro del corro, y al volver tiene que repartirlos observando pies y caras hasta acertar de quién es cada uno.

5-9 años · 8 min

La canción muda

Una canción de todos los días se convierte en un ejercicio de sostener el ritmo sin oírlo. El docente, de pie o sentado, va abriendo y cerrando el sonido, y el grupo tiene que seguir cantando por dentro para reaparecer en el punto exacto en el que la canción se ha quedado.

4-9 años · 7 min

Busca tu animal

Las parejas se separan a los dos extremos del aula después de acordar en secreto qué animal van a imitar. Una mitad se queda con los ojos cerrados y avanza hacia el sonido de su compañero mientras el resto de la clase llena la sala de balidos, ladridos y maullidos que hay que aprender a descartar.

4-9 años · 8 min

¿Qué ha sonado?

La clase se tumba boca abajo con los ojos cerrados mientras el docente hace sonar cosas corrientes: unas llaves, las hojas de un libro, un papel que se arruga, una pelota que bota. A cada ruido reconocido le corresponde un gesto pactado antes, así que la respuesta se ve sin que nadie tenga que hablar.

4-8 años · 7 min

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Colócalo en su parte de la sesión, añade calentamiento y vuelta a la calma, y guárdala para reutilizarla.

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