La letra roja
Descripción
Persecución con una condición: el que la queda canta «la letra roja es la…» y dice una letra, y solo puede coger a quien tenga esa letra en su nombre. Los demás siguen andando por la zona y no pueden ser cogidos. Al que cogen se pone el peto y canta la letra siguiente.
Objetivo
Reconocer las letras del propio nombre y salir corriendo en cuanto suena la que toca, sin quedarse parado dudando.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Sin repetir letra: no vale cantar una letra que ya haya salido, así que el que la queda tiene que pensar cuál hace correr a más gente. Si con una letra no corre nadie, esa letra no cuenta y se canta otra enseguida. Otra organización — En dos campos: dos líneas enfrentadas y el que la queda en medio. Canta la letra y los que la tienen cruzan todos a la vez al otro lado mientras él intenta cogerlos. Se cruza siempre en el mismo sentido y sin pararse a mitad de camino. Más fácil — Por el color de la ropa: en vez de una letra se canta un color —«el color rojo es el…»— y corre quien lo lleve puesto. Se ve, no hay que pensarlo y no deja a nadie parado dudando delante de la clase.
Consejos para el Profesor
La letra la elige quien la queda, pero el docente tiene que estar encima: si canta la K no corre nadie y el juego se para en seco. Ten a mano las vocales, que con la A o la E corre casi toda la clase. Y prepara las tarjetas con los nombres en grande antes de salir al patio: en primero hay quien todavía duda de las letras de su propio nombre, y ese titubeo delante de todos es lo peor que tiene el juego. Con la tarjeta a la vista, se acabó.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se juega en la variante de dos campos con el cruce corto y su calle propia, y él elige si lo hace corriendo, andando o rodando; cuando la queda, un compañero canta la letra con él y toca con la mano abierta en la espalda o en el brazo igual que todos, y su nombre entra en el juego como el de cualquiera, que es la mitad del contenido. Visual: al empezar cada ronda se dice en voz alta el nombre de quien la queda, que lleva unas llaves o un cascabel en el peto para oírse al acercarse; juega en la variante de dos campos, donde el recorrido es siempre el mismo, acompañado de un compañero guía, y los bordes se marcan con multiconos altos, nunca con cuerdas en el suelo. Auditiva: la letra se canta y a la vez se enseña escrita en grande en una tarjeta que el que la queda levanta, el docente la repite desde fuera con otra tarjeta, y la señal de parar es el brazo en alto. Cognitiva: se empieza por la variante del color de la ropa, que se ve y no se piensa, y cuando la mecánica esté clara se pasa a las letras con su tarjeta de nombre pegada con cinta al peto.