La piedra y las pepitas de oro
Descripción
Sobre el paracaídas hay cinco pelotas iguales, las pepitas, y una distinta, la piedra. El grupo entero mueve la tela para que las pepitas caigan por el agujero central y la piedra no. Entre ronda y ronda se acuerda un plan.
Objetivo
Coordinar el movimiento de todo el grupo hacia un objetivo común y acordar antes quién hace qué, en vez de sacudir cada uno por su cuenta.
Cómo se juega6
Colocación
Todos alrededor del paracaídas, repartidos a distancias iguales, con la tela tensa a la altura de la cintura y agarrada por el asa con la mano abierta. Los pies separados y las rodillas algo flexionadas.
Arranque
El docente deja sobre la tela cinco pelotas iguales —las pepitas— y una distinta —la piedra—, y da la señal. El grupo empieza a mover la tela.
Qué se puede hacer
Se puede hacer cualquier movimiento con la tela —olas pequeñas, sacudidas cortas, levantar un lado, girar entre todos—, pero nadie toca las pelotas con la mano ni suelta la tela para pararlas, y nadie se mete debajo.
Qué pasa cuando cae la piedra
La ronda se para en seco. Se cuentan las pepitas que quedaban dentro, se vuelven a colocar todas y, antes de reanudar, el grupo tiene medio minuto para acordar un plan: qué lado levanta, quién sostiene fijo y a qué ritmo se mueve.
Cómo termina
La ronda buena es la que deja el paracaídas sin pepitas y con la piedra encima. Se juegan tres o cuatro rondas y al final se compara qué plan ha funcionado y por qué; casi siempre gana el que menos fuerza usaba.
Reinicio
Se prohíbe hablar durante la ronda y el plan hay que acordarlo entero antes de empezar, solo con señas mientras se juega.
Variantes3
Dos piedras
Se ponen dos piedras en lados opuestos del paracaídas. Ya no vale levantar un solo lado: hay que mover la tela en dos ritmos distintos a la vez y eso obliga a repartirse el círculo por zonas.
Media clase dirige
Media clase agarra el paracaídas y la otra media se coloca fuera y dirige, viendo desde arriba lo que los de dentro no ven; solo pueden hablar los de fuera. A los tres minutos se cambia. Nadie pasa por debajo de la tela.
Solo pepitas
Tres pelotas y ninguna piedra: se trata solo de vaciar la tela por el agujero. Desaparece la contradicción entre mover fuerte y sostener, y queda la coordinación del grupo.
Consejos para el profesor4
Con 25 alumnos caben todos alrededor de un paracaídas de seis metros y todos mueven la tela todo el rato: no hay turnos ni esperas, y en 12 minutos salen tres o cuatro rondas completas con su medio minuto de acuerdo entre medias.
El medio minuto de plan es la actividad, no una pausa: si lo quitas, esto se convierte en veinticinco alumnos sacudiendo una lona.
Los brazos se cansan antes de lo que parece; dos minutos por ronda y la tela abajo mientras se habla.
Y colócate tú fuera del círculo, no dentro, para ver quién no está agarrando.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Ocupa su puesto en el círculo con la tela a la altura que le sea cómoda —sentado o desde la silla, con el paracaídas más bajo en todo ese sector— y su zona cuenta como cualquier otra en el plan del grupo; también puede ser quien dirige desde fuera, que es el papel que más decide.
Visual
Se le sitúa entre dos compañeros que le avisan de dónde va la pelota, se usan pelotas con cascabel, y reconoce el paracaídas y el agujero central tocándolos antes de empezar; el suelo no se marca con cuerdas ni se dejan cuerdas sueltas alrededor del círculo.
Auditiva
La señal de empezar y de parar es visual, con el brazo del docente en alto dentro del círculo donde todos lo vean, y el plan se acuerda mirándose las caras, con la tela quieta y bajada.
Cognitiva
Se empieza con la versión de tres pepitas sin piedra y con el plan reducido a una sola consigna —«las olas pequeñas y todos a la vez»—, y la piedra se añade cuando el grupo mantenga esa consigna solo.