Nuestro cuento motor
Descripción
La clase se convierte en una expedición: el maestro cuenta el arranque y todos lo hacen con el cuerpo, como en un cuento motor. Después, cada grupo escribe un trozo que empieza donde acabó el anterior y lo cuenta mientras la clase entera lo recorre. El cuento termina con todos tumbados escuchando la vuelta a casa.
Objetivo
Inventar en grupo una parte de una historia pensando en movimientos para toda la clase, y representar con el cuerpo lo que narran los compañeros.
Cómo se juega7
El maestro narra el arranque y la clase lo hace
«Nos despertamos en un barco que ha llegado a una isla. Bajamos por la cuerda, caminamos por la arena que quema…». Dura dos o tres minutos.
Se para en un momento de intriga («…y a lo lejos se oye un ruido») y reparte la clase en grupos. Cada grupo apunta un orden: el grupo 1 sigue desde ahí, el 2 desde donde acabe el 1, y así.
Cada grupo escribe su tramo en tres o cuatro frases
A dónde llegan, un obstáculo y cómo lo superan con el cuerpo. Ejemplos: «un río de piedras que se mueven», «una cueva de techo bajo», «un puente que se balancea».
Para escribir tienen unos cinco minutos, y el tramo tiene que poder hacerlo toda la clase a la vez, sin material y sin chocar.
Por orden, un narrador de cada grupo lee su tramo despacio; su grupo va delante enseñando los movimientos y el resto de la clase los hace a la vez.
Si un grupo deja la historia en un sitio sin salida, el siguiente la arregla: puede aparecer un personaje, un mapa o un atajo.
Tras el último tramo, el maestro narra la vuelta al barco y todos acaban tumbados, respirando despacio, mientras el barco se aleja.
Variantes3
El maestro da a cada grupo el lugar al que llegan («la selva», «la montaña nevada», «la cueva») y solo tienen que inventar el obstáculo.
Cada tramo tiene que incluir un momento en que la clase se ayude por parejas o en grupo para pasar, además del obstáculo.
Los tramos se guardan y en la sesión siguiente se juega el cuento entero de corrido, narrado por los propios niños.
Qué se trabaja
Seguridad3
Antes de leer un tramo, el maestro comprueba que no pide saltar sobre compañeros, subirse a sitios altos ni correr en direcciones que se crucen.
Los desplazamientos van todos en el mismo sentido o por el sitio de cada uno, para que la clase entera no choque.
Las acciones de caer o tumbarse se hacen despacio, primero de rodillas y luego al suelo.
Consejos para el profesor2
Pasa por los grupos mientras escriben y pregunta «¿qué hace la clase aquí con el cuerpo?»: es lo que convierte un cuento en un cuento motor.
Deja en el arranque un personaje o un objeto misterioso; los grupos se agarran a él y la historia queda más unida.
Adaptaciones NEE4
Visual
Hace el recorrido al lado de un compañero guía, y el narrador describe con palabras de dirección («hacia la pared», «hacia el centro») por dónde va la historia.
Auditiva
El grupo que va delante hace los movimientos muy claros y exagerados para que pueda seguirlos mirando, y el maestro le da el papel escrito del tramo.
Movilidad reducida
Su grupo escribe al menos un obstáculo que se supera con los brazos o el tronco, y en los demás elige su propia manera de pasar.
Cognitiva o de atención
Se le da un papel fijo en su grupo, como el de narrador que lee o el de guía que va delante, y los tramos se limitan a tres frases.
Errores frecuentes
- Tramos que solo cuentan cosas y no piden moverse: «llegaron a un castillo y vieron un rey».
- Que cada grupo empiece una historia nueva sin mirar dónde acabó el anterior.
- Leer el tramo deprisa: la clase no tiene tiempo de hacer los movimientos.
Textos para la clase
Historia
Arranque y vuelta al barco de la expedición
Arranque (lo narra el maestro, dos o tres minutos; la clase empieza tumbada por el espacio, como dormida) Estamos dormidos en un barco. Poco a poco nos despertamos: estiramos los brazos, bostezamos y nos ponemos de pie muy despacio. El barco ha llegado a una isla. Bajamos por la cuerda, una mano detrás de otra, hasta tocar el suelo. Caminamos por la arena que quema, cada uno en su sitio: pasos rápidos, de puntillas, sin dejar el pie mucho rato en el suelo. La arena se acaba y empieza la hierba alta. Avanzamos todos hacia el mismo lado, apartando las hojas con los brazos y sin hacer ruido. En el camino aparece una caja cerrada con una llave dibujada en la tapa. Nadie sabe de quién es. La cogemos entre todos con mucho cuidado y la llevamos con nosotros. Nos paramos. Silencio. Escuchamos… y a lo lejos se oye un ruido. (Aquí se para el maestro y reparte la clase en grupos. El grupo 1 sigue la historia desde ese ruido.) Vuelta al barco (después del último tramo) La aventura se acaba y hay que volver. Desde lo alto vemos el barco esperándonos en la playa. Caminamos despacio, todos hacia el mismo lado, cansados pero contentos. Subimos por la cuerda, una mano detrás de otra, y ya estamos en cubierta. Nos ponemos de rodillas y después nos tumbamos despacio, boca arriba. El barco se aleja de la isla. Respiramos despacio, como las olas: el aire entra… y sale. La isla se ve cada vez más pequeña, hasta que desaparece.