Ojo con los dientes
Descripción
Una ronda de cata a ciegas con productos corrientes de cocina: azúcar, sal, pan rallado y bicarbonato. Cada grupo prueba una pizca por turno y pone palabras a lo que nota antes de decir el nombre, de manera que lo importante no es acertar sino describir la sensación.
Objetivo
Reconocer sabores básicos sin mirar y aprender a describirlos con palabras propias antes de nombrarlos.
Cómo se juega6
Antes de empezar
El docente comprueba una por una las alergias e intolerancias de la clase. Quien tenga cualquier duda no prueba nada y juega en el papel de anotador del grupo.
Colocación
Grupos de cuatro por mesa, manos lavadas, los cuatro botes tapados en el centro y una cuchara de un solo uso por persona y por bote.
Arranque
Por turnos, uno cierra los ojos y el docente le deja una pizca en la lengua. Antes de decir el nombre tiene que decir dos palabras de cómo lo nota: pica, raspa, dulce, seco.
Qué no vale
Mojar dos veces la misma cuchara, compartirla ni coger de los botes sin permiso. Quien lo haga se queda fuera de la cata y pasa a anotador.
Turnos
Se pasa al siguiente aunque no haya acertado. Cuando los cuatro del grupo han probado el mismo producto, se abre el siguiente bote.
Cómo termina
Puesta en común de un minuto sobre qué palabras han servido mejor para cada sabor, y se anotan en la pizarra las cuatro que más se repiten.
Variantes3
Solo azúcar y sal, que son los dos sabores que todos distinguen, y se dice el nombre directamente sin tener que describirlo. Rondas rápidas para que nadie espere su turno.
El que prueba solo puede decir cómo lo nota, sin nombrarlo, y son los compañeros los que tienen que acertar de qué bote se trata a partir de esa descripción.
No se prueba nada: los botes se acercan a la nariz con los ojos cerrados y se reconocen por el olor. Se puede jugar con toda la clase de golpe y sirve para quien no puede catar.
Qué se trabaja
Seguridad3
Se comprueban las alergias e intolerancias de la clase antes de sacar los botes, y quien tenga cualquier duda no prueba: pasa a anotador sin perder su sitio en el juego.
Nada de frutos secos, lácteos, gluten sin avisar ni productos sin etiqueta: solo alimentos secos, corrientes y de bote identificado.
Una cuchara por persona y por producto, de un solo uso, y a la basura al acabar; ninguna cuchara vuelve al bote.
Consejos para el profesor3
Prepara los botes antes de la clase y numéralos: si los abres delante, miran el bote y ya no adivinan nada.
Empieza tú describiendo un sabor en voz alta: si no ven un ejemplo, se quedan en «bueno» y «malo».
Ten a mano una jarra de agua y vasos; después del bicarbonato todos querrán enjuagarse.
Adaptaciones NEE4
Visual
El juego ya se hace con los ojos cerrados, así que participa en igualdad. Se le indica el turno con un toque en el hombro y se le dice en voz alta cuántos botes quedan.
Auditiva
Las palabras que van saliendo se escriben en la pizarra según se dicen, y el turno se pasa con un gesto acordado en vez de con la voz.
Movilidad reducida
El docente lleva los botes a su sitio en lugar de que él se acerque a la mesa, y se le acerca la cuchara a la altura que necesite.
Cognitiva o de atención
Dos botes en lugar de cuatro y un cartel con las palabras posibles a la vista: dulce, salado, seco, áspero. Elegir entre cuatro palabras escritas es mucho más abordable que inventarlas.
Errores frecuentes
- Dejar que los alumnos se sirvan del bote: acaban compartiendo cuchara y se pierde el control de quién ha probado qué.
- Poner cantidades grandes: con una pizca sobra, y con una cucharada la sal o el bicarbonato resultan desagradables.
- Aceptar el nombre a secas y pasar de turno: sin la descripción el juego se acaba en dos minutos y no queda nada.