Pillar la bola
Descripción
Una persecución en la que el que la queda solo puede ir a por quien lleva la pelota. El portador no puede dar más de tres pasos con ella, así que en cuanto le ve venir tiene que pasarla a otro: la persecución cambia de objetivo cada pocos segundos y todo el mundo tiene que estar ofreciéndose.
Objetivo
Pasar y recibir en movimiento bajo la presión de alguien que viene, y ofrecerse cuando la pelota está lejos.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Dos pelotas: Dos perseguidores y dos pelotas circulando a la vez, con las mismas reglas. Hay que mirar dos persecuciones y decidir a cuál de las dos pelotas ofrecerse. Otra organización — En dos cuadrados: La clase se parte en dos cuadrados de doce, cada uno con su pelota y su perseguidor. Se toca la pelota el doble de veces y el docente ve mucho mejor los pases. Más fácil — Pase rodando y perseguidor andando: La pelota se pasa rodando por el suelo, que es lo más fácil de recibir a esta edad, y el perseguidor solo puede andar deprisa. Da tiempo a mirar antes de soltarla.
Consejos para el Profesor
La regla de los tres pasos es la que hace el juego: sin ella, el que tiene la pelota corre hasta que le pillan y no hay un solo pase. Cuéntalos en voz alta tú las dos primeras rondas. Con más de dieciséis alumnos, mete la segunda pelota o parte la clase en dos cuadrados, porque con una sola pelota y veinticinco niños hay veinte mirando. Y recuérdales que se toca a la persona, nunca la pelota: eso corta de raíz los tirones.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: juega con las mismas reglas y se añade una para todos —cada tres pases la pelota tiene que pasar por él—, de modo que está dentro del juego y no esperando; cuando la lleva se le cuentan tres apoyos en vez de tres pasos, y cuando le toca perseguir, todos los demás van andando. Visual: se juega con una pelota con cascabel, quien va a pasársela dice su nombre antes de soltarla y el pase se le da rodando y desde cerca; se mueve del brazo de un compañero-guía y el cuadrado se marca con conos altos, nunca con cuerdas por el suelo, porque aquí se corre y se frena. Auditiva: el nombre antes del pase se sustituye por mirarle y levantar la pelota un segundo, el cambio de perseguidor se marca levantando el peto en alto, y el docente da las señales dentro de su campo de visión. Cognitiva: se empieza sin perseguidor, solo pasando y moviéndose por el espacio; después entra un perseguidor que va andando; el peto y la pelota hacen visible en todo momento quién persigue y a quién.