Polonesa de puentes
Descripción
Las parejas se colocan en fila dentro del rectángulo marcado, a un brazo de distancia de la de delante. Antes de moverse se practica en el sitio el paso de tres tiempos, veinte veces, hasta que la fila entera suene a la vez. Después la pareja guía marca la trayectoria y las demás la siguen, formando puentes con los brazos por debajo de los cuales pasan las otras.
Objetivo
Avanzar en formación colectiva con paso ternario, construyendo y atravesando puentes sin romper la procesión.
Cómo se juega7
Colocación
Se marca un rectángulo amplio con conos. Las parejas se colocan en fila, una detrás de otra, dejando un brazo de distancia con la pareja de delante. Con 25, doce parejas y un trío.
El paso ternario, que se aprende antes de moverse en fila
Tres apoyos por compás, uno, dos, tres, suaves y sin adelantar. Se practica en el sitio, veinte veces, hasta que la fila entera suene a la vez. Sin eso, la procesión se estira y se rompe.
La procesión
La pareja guía marca la trayectoria y las demás la siguen conservando un brazo de distancia. Ni pegadas ni descolgadas. Esa distancia es lo que hay que mirar durante toda la actividad.
El puente
Cuando el maestro lo indica, la pareja guía se para, se coloca de frente y une las manos en alto, a la altura de los hombros. A la altura de los hombros, no todo lo alto que se pueda: así se pasa por debajo agachándose un poco, sin tener que arrastrarse y sin que el puente se caiga.
El paso por debajo
Las demás parejas pasan caminando y sin bajar la cabeza de nadie. Nadie empuja a nadie para que se agache. Al pasar la última, la pareja del puente se incorpora al final de la fila y la siguiente se convierte en guía.
La espiral, que es la figura bonita de la polonesa
La pareja guía va cerrando la trayectoria en espiral hacia dentro y luego la abre otra vez. La regla es que la espiral no se cierra tanto que la fila tenga que pararse: si alguien se para, la espiral era demasiado apretada.
El cierre
Se hacen tres figuras —procesión, puente y espiral— y se detiene cuando lo indique el maestro. Se pregunta en qué figura ha costado más mantener la distancia, y casi siempre es la espiral, que es donde se ve para qué servía el paso a la vez.
Variantes3
solo procesión y puentes, sin espiral, y con la pareja guía fija durante toda la actividad. El paso ternario ya es bastante.
se hacen dos puentes simultáneos en distintos puntos de la fila, o se pide que la espiral se abra sin que la fila se pare en ningún momento.
sin parejas: procesión individual en fila, con los puentes hechos entre dos personas que salen de la fila y se reincorporan. Quita el problema de emparejarse, que en Primaria conviene a menudo.
Qué se trabaja
Seguridad3
Las manos del puente se unen palma contra palma, sin entrelazar los dedos: si alguien se engancha al pasar, el puente se suelta solo en vez de tirar de la muñeca.
Al pasar por debajo se agacha el que pasa, doblando las rodillas y con la cabeza levantada; nadie baja la cabeza de otro ni empuja por la espalda para que se agache.
En la espiral se mira por dónde se pisa: la fila va tan cerca que ahí salen el pisotón y el tropiezo, y si alguien se para, la fila entera se detiene en vez de empujar.
Consejos para el profesor3
El paso ternario a la vez es la condición de que exista la procesión, y hay que trabajarlo en el sitio antes de mover a nadie: en cuanto la fila avanza sin un pulso común, se estira, se rompe y ya no se recupera.
El puente a la altura de los hombros es una decisión concreta que resuelve dos problemas a la vez: ni hay que arrastrarse por debajo ni el puente se cae por estar demasiado alto.
Y la espiral es la figura que hace bonita la polonesa y también la que revela si se está haciendo bien: si la fila tiene que pararse, la espiral estaba demasiado cerrada, y eso lo puede corregir la pareja guía sola en la vuelta siguiente.
Adaptaciones NEE4
Visual
se va en la fila con contacto acordado con la pareja, el guía canta los cambios de trayectoria, y la llegada al puente se avisa en alto por la pareja de delante.
Auditiva
el pulso ternario se marca con el pandero y con el propio paso de la fila, que se nota por el suelo; el aviso de puente y de espiral se da con un gesto grande de la pareja guía.
Movilidad reducida
el paso ternario se adapta al desplazamiento que se use, marcando los tres tiempos con los brazos o el tronco si los pies no lo permiten, y la fila avanza al ritmo de quien va más despacio, que es la condición de cualquier procesión. El puente se construye a la altura que corresponda y se pasa por su lado en lugar de por debajo si hace falta; ninguna de las dos cosas cambia la figura.
Cognitiva o de atención
solo procesión y puentes, sin espiral, y con la pareja guía fija; el paso se cuenta en alto «uno, dos, tres» durante toda la actividad.
Errores frecuentes
- Empezar la procesión sin haber fijado el paso ternario. La fila se estira, se rompe y no se recupera.
- Hacer el puente todo lo alto posible. Se cae, y además el que pasa no tiene que hacer nada.
- Permitir que empujen la cabeza del que pasa por debajo. Es el único gesto de esta ficha con el que se hace daño alguien.
- Cerrar la espiral hasta que la fila se pare. Se rompe la procesión justo en la figura más vistosa.
Observaciones
Montaje (5 minutos, para 25 alumnos): 1. Se marca con doce conos un rectángulo amplio de al menos 15 x 10 metros. Amplio: la espiral necesita sitio y si el rectángulo es pequeño, la fila se pisa a sí misma. 2. Se deja 1 metro entre el rectángulo y cualquier pared, espaldera o portería. 3. Música lenta y estable en compás TERNARIO, o un pandero marcando tres tiempos. Si la música no tiene el ternario claro, es mejor el pandero: sin pulso ternario no hay polonesa. 4. No hace falta más material: los puentes se hacen con los brazos. 5. Con 25: doce parejas y un trío. Si emparejarse va a ser un problema en ese grupo, se usa la variante individual en fila, que está pensada justo para eso. 6. Antes de empezar se dice a todos que el puente va a la ALTURA DE LOS HOMBROS, ni más alto ni más bajo: es la medida que evita a la vez que el puente se caiga y que haya que arrastrarse por debajo.