Descripción
Todos beben a la vez de un vaso imaginario sin saber qué había dentro. Cuando el docente lo dice —limón, miel, sal, agua muy fría—, cada niño responde con el cuerpo entero y se mueve por el espacio con esa respuesta. No se prueba nada de verdad en ningún momento.
Objetivo
Responder con todo el cuerpo, y no solo con la cara, a un sabor imaginado, y atreverse a que la respuesta de cada uno sea distinta de la del vecino.
Cómo se juega6
Colocación
Todo el grupo de pie y repartido por el espacio, cada uno con un brazo de hueco alrededor. El docente en medio, con ellos, no dirigiendo desde fuera.
Arranque
Se ahueca la mano como si fuera un vaso, todos beben a la vez de un trago y se quedan un instante con cara de no saber qué era. Todavía nadie sabe lo que ha bebido.
Qué se puede hacer
Al oír lo que había en el vaso, cada uno lo traduce en movimiento por el espacio —el limón encoge, la miel estira despacio, la sal manda a por agua, el frío sacude—. Vale copiar al de al lado.
Qué pasa cuando la ronda termina
El docente dice «se acabó», todos vuelven andando a un hueco libre y se sacuden las manos para el siguiente vaso. No se comenta quién lo ha hecho mejor ni se saca a nadie al centro.
Cómo termina
Después de cuatro o cinco vasos, el último es de agua fresca: todos beben, se estiran despacio hacia arriba y sueltan el aire. El grupo queda tranquilo y de pie.
Reinicio
Se vuelve a empezar y son los niños los que dicen qué había en el vaso, uno cada ronda y en voz alta desde su sitio, sin salir al centro y sin que nadie deje de jugar.
Variantes3
Se hace sin cara y sin voz, con el cuerpo del cuello para abajo. Hay que buscar en los hombros, en la espalda y en los pies lo que hasta ahora salía solo en la boca.
Por parejas y frente a frente, los dos beben, uno responde y el otro dice si lo que había era dulce o ácido; después cambian. Todas las parejas a la vez y sin esperar turno.
El docente dice qué es antes de beber y hace la respuesta con ellos, y solo se usan dos sabores, el limón y la miel, siempre en el mismo orden.
Qué se trabaja
Seguridad2
El vaso es imaginario: no se lleva nada a la boca ni se prueba ningún alimento.
El desplazamiento de cada respuesta se hace andando y mirando por dónde se va, con un brazo de hueco alrededor.
Consejos para el profesor2
Deja dos segundos de cara de no saber antes de decir qué era: esa espera es lo que agranda la reacción.
Alterna un sabor que encoge con otro que estira: cuatro limones seguidos dejan al grupo hecho un ovillo.
Adaptaciones NEE4
Visual
El docente nombra el sabor en voz alta y describe también en voz alta una o dos de las respuestas que ve, para que el juego se siga por el oído, y el espacio se recorre con un compañero al lado;
Auditiva
El sabor se enseña además con una tarjeta con el dibujo del limón, del bote de miel o del salero, y el docente hace la respuesta a la vez que la nombra, de modo que se pueda leer el juego mirando.
Movilidad reducida
Responde con los segmentos que controla —cara, brazos, tronco, respiración— y el desplazamiento de cada ronda se cambia por un giro o un cambio de orientación en el sitio;
Cognitiva o de atención
Se juega la variante fácil, con dos sabores fijos y siempre en el mismo orden, y el docente hace la respuesta al lado del alumno hasta que arranque solo.
Errores frecuentes
- Decir el contenido antes de que beban: el gesto nace del no saber, y anunciándolo se pierde entera la sorpresa.
- Elegir sabores parecidos, limón y vinagre: la respuesta del cuerpo es la misma y el juego se repite.
- Quedarte fuera solo dando las palabras: si el maestro no bebe, media clase mira cómo reaccionan los demás.