Descripción
Dos cazadores con peto persiguen al resto por la zona marcada. Quien es tocado se queda quieto con los brazos en cruz y solo vuelve a jugar cuando un compañero llega hasta él y dice su nombre en voz alta: tocarlo sin nombrarlo no vale. Cada minuto se cambia a los cazadores y, al terminar, se pregunta a quién no ha rescatado nadie.
Objetivo
Rescatar a un compañero nombrándolo en voz alta mientras se juega a máxima actividad.
Cómo se juega5
Dos personas cazan y el resto se desplaza por la zona marcada.
Quien es tocado se queda quieto con los brazos en cruz.
Para salvarlo hay que llegar hasta él y decir su nombre en voz alta.
Tocar sin decir el nombre no salva a nadie.
Cada minuto se cambia a los dos cazadores y, al terminar el juego, se pregunta al grupo a quién no ha rescatado nadie.
Variantes2
Los congelados dicen su propio nombre para que se les oiga.
Hay que decir el nombre y una cosa que le guste a esa persona.
Qué se trabaja
Seguridad3
Marca la zona con conos y deja dos metros libres de cualquier pared.
Se toca en la espalda o el hombro, nunca se agarra.
Quien se queda quieto se coloca con los pies separados para no perder el equilibrio.
Consejos para el profesor2
La pregunta final de a quién no rescató nadie es incómoda y necesaria.
Si no se saben los nombres, ese es exactamente el contenido de la sesión.
Adaptaciones NEE4
Visual
Los cazadores llevan cascabel, y el participante rescata acercándose a la voz del congelado, que repite su propio nombre.
Auditiva
Cuando el participante está congelado, el rescate vale con su nombre dicho de frente y un toque en el hombro: lo ve y lo nota.
Movilidad reducida
El participante juega en una zona sin cruces, y para congelarle basta la mano en el brazo, nunca cortándole la trayectoria.
Cognitiva o de atención
Los nombres se dicen en corro antes de empezar, y el participante tiene tres compañeros asignados a los que rescatar.
Errores frecuentes
- Salvar tocando y seguir corriendo sin decir el nombre.
- Rescatar siempre a los mismos tres amigos.
- Zona tan grande que los congelados esperan demasiado.