A comer turrón
Descripción
Juego de tensión y distensión con cuento. El grupo imagina que mastica un trozo de turrón durísimo: aprieta puños, hombros y cara durante unos segundos y, cuando por fin se lo traga, afloja el cuerpo entero de golpe y se queda quieto respirando.
Objetivo
Notar la diferencia entre un cuerpo apretado y un cuerpo flojo, y aprender a soltar la tensión a la voz del docente.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — El turrón por partes: se aprieta solo la parte que nombra el docente (primero las manos, luego los hombros, luego la cara) mientras el resto del cuerpo se queda flojo. Aislar un segmento y dejar los demás sueltos es mucho más difícil que apretarlo todo. Otra organización — Por parejas frente a frente: cada uno mastica su turrón mirando a su pareja, y al aflojar se dan la mano y comprueban que el brazo del otro pesa y no tira. Da una referencia de lo que es estar flojo de verdad. Más fácil — Solo manos y cara: se reduce a apretar los puños y arrugar la cara siguiendo al docente, sin sumar hombros ni piernas. Una consigna, un gesto, y así hasta que el apretar-aflojar salga solo.
Consejos para el Profesor
Es un juego de voz: si el docente aprieta y afloja de verdad delante de ellos, sale a la primera; si lo explica de palabra, no lo hace nadie. El momento que importa no es el de apretar, que les encanta, sino el de después: hay que sostener el silencio esos cinco segundos sin llenarlos hablando. Va muy bien como cierre de una sesión movida, justo antes de la asamblea.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: el contenido es apretar y aflojar, no desplazarse, así que se hace igual sentado en la silla o en el suelo con los segmentos que controle; el docente nombra en voz alta las partes que él sí puede apretar (manos, cara, hombros) para que la consigna le llegue igual que a los demás. Visual: el docente se coloca a su lado y dice en voz alta la parte del cuerpo con la palabra exacta antes de cada gesto; si el alumno quiere, apoya su mano sobre la del docente para notar cuándo aprieta y cuándo suelta. Auditiva: el juego se ve entero, es mirar y copiar; se pacta una señal visual para el momento de aflojar — el docente abre las dos manos de golpe — y se cuenta hasta cinco con los dedos a la vista. Cognitiva: se empieza con una sola parte del cuerpo, las manos, y se añaden partes solo cuando esa ya sale; el cuento se repite con las mismas palabras en todas las rondas.