Descripción
Cuento del crecimiento hecho con el cuerpo. El grupo entero empieza tumbado moviendo solo pies y manos y va pasando, según avanza el relato, al arrastre, al gateo, a la marcha y a la carrera suave. Todos a la vez y cada uno a su ritmo.
Objetivo
Recorrer con el cuerpo las formas de desplazarse que el niño ya ha vivido y notar la diferencia entre arrastrarse, gatear y andar.
Cómo se juega6
Colocación
Todo el grupo tumbado boca arriba y repartido por el suelo, con un brazo de distancia entre uno y otro. El docente se tumba en medio, porque a esta edad se imita lo que se ve.
Arranque
El docente empieza el cuento en voz baja: «érase una vez un niño muy pequeño que acababa de nacer y todavía no sabía andar; solo movía los pies y las manos». Todos mueven pies y manos tumbados, sin levantarse.
Qué se puede hacer
Cada vez que el niño del cuento crece, el cuerpo crece con él. Primero se arrastra boca abajo, después gatea, después se pone de pie y anda, y al final corre suave. Cada forma dura medio minuto largo y la hace todo el grupo a la vez, cada uno a su ritmo y sin adelantar a nadie.
Qué pasa a la señal
El cambio lo marca el docente con la voz y con su propio cuerpo, nunca con una orden suelta: deja de arrastrarse y empieza a gatear delante de todos. No se corrige a nadie la forma de gatear; se vuelve a mostrar y se sigue.
Cómo termina
Cuando el niño del cuento ya corre, el docente cuenta que se cansa y vuelve a andar despacio hasta pararse de pie. El grupo termina de pie y respirando, no en plena carrera.
Reinicio
Se cuenta el cuento del revés, de correr a bebé, que obliga a frenar en vez de acelerar y les gusta todavía más.
Variantes3
El cuento al revés
Se cuenta hacia atrás, de correr a bebé, pasando por andar, gatear, arrastrarse y acabar tumbado moviendo pies y manos. Cuesta mucho más porque cada cambio pide frenar, no acelerar.
En caminos
En lugar de dispersos, el espacio se parte en tres o cuatro caminos anchos marcados con conos y cada grupo pequeño recorre el suyo de ida y vuelta. Se acaban los choques y el docente ve a todos de un vistazo.
Solo dos
Se juega solo con gatear y andar, sin arrastre ni carrera, y el cuento se acorta a la mitad. Con dos formas se aprende a notar el cambio, que es de lo que va el juego.
Consejos para el profesor4
El cuento es el juego: contado deprisa se convierte en una lista de órdenes y se pierde entero.
Baja la voz, alarga las pausas y túmbate tú también, que a los 3 años media clase no arranca si el maestro se queda de pie mirando.
El arrastre boca abajo cansa mucho antes de lo que parece, así que medio minuto por forma es de sobra.
Y guarda el cuento al revés para la segunda o la tercera sesión: la primera vez ya tienen bastante con crecer.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
Recorre el cuento con el segmento que controla —mover manos y pies tumbado, arrastrarse con los brazos, avanzar con la silla— al mismo ritmo que el grupo; el contenido es notar el cambio de una forma de moverse a otra, y ese cambio lo hace igual que los demás.
Visual
Cada forma se anuncia siempre con la misma palabra dicha igual, y el docente se coloca a su lado hablando mientras se desplaza para que le siga por la voz; si hace falta una referencia en el suelo se usa cinta de carrocero o una alfombrilla, nunca una cuerda, que rueda bajo la mano y bajo la rodilla.
Auditiva
El docente hace cada forma con su propio cuerpo antes de que el grupo la haga y anuncia el cambio con un gesto grande de brazo además de con la voz, así que el cuento se sigue entero mirando.
Cognitiva
Se juega con dos formas solamente, gatear y andar, repetidas muchas veces hasta que el cambio se anticipe solo, y el docente se coloca a su lado haciéndolas con él.