Descripción
Por el espacio hay repartidos varios sacos opacos con objetos conocidos de la clase dentro. El niño mete la mano sin mirar, toca lo que hay y dice qué es; después lo saca, lo mira para comprobarlo y lo lleva andando hasta el cesto del otro lado de la sala. Se reconoce con las manos, se comprueba con los ojos y se transporta con el cuerpo.
Objetivo
Reconocer objetos conocidos solo con las manos y poner nombre a lo que se toca, sin taparse los ojos en ningún momento.
Cómo se juega6
Colocación
Los sacos repartidos por la sala y el cesto en un extremo. Cada niño se coloca de pie delante de un saco; en cada saco hay tres o cuatro niños, no más.
Arranque
El maestro enseña un objeto cualquiera, lo mete en su saco delante de todos y mete la mano él primero, diciendo en voz alta lo que va notando: «es blandito, es redondo…». A la señal, todos meten una mano en su saco.
Qué se puede hacer
Se toca todo lo que hay dentro, se aprieta, se da la vuelta al objeto y se dice en voz alta qué se cree que es. La mano se saca cuando uno quiera. Nunca se mira dentro del saco.
Qué pasa cuando se acierta
Se saca el objeto, se mira, y quien acierte lo lleva andando hasta el cesto del otro extremo y vuelve a otro saco distinto. Si no se acierta, tampoco pasa nada: se mira el objeto, se dice su nombre entre los dos y se lleva igual al cesto.
Cómo termina
Cuando el cesto está lleno, el grupo se sienta alrededor y el maestro va sacando los objetos de uno en uno para nombrarlos todos juntos.
Reinicio
Se reparten otra vez los objetos por los sacos, cambiando cuáles van juntos, y se juega con la consigna de tocar solo con una mano.
Variantes3
Dos en la mano
En cada saco se meten dos objetos parecidos y hay que nombrar los dos antes de sacarlos. Obliga a comparar con las manos, no solo a reconocer.
El corro de sacos
Los sacos se colocan en corro y cada niño se pone delante del suyo; a la señal, todos meten la mano a la vez y después todos rotan un sitio hacia la derecha. Se ve todo el grupo de golpe y sirve para espacios pequeños.
Primero lo vemos
Antes de empezar se enseñan los tres objetos de cada saco, se nombran en voz alta entre todos y luego se meten. Se reconoce entre tres posibilidades conocidas en vez de entre todas.
Consejos para el profesor3
La tentación de los niños es mirar dentro, y no hay que reñir por eso: basta con poner el saco de lado, apoyado en el suelo, para que la abertura no quede a la vista.
Habla tú mientras tocas —«pincha, es duro, tiene puntas»— porque a los 3 y 4 años no tienen palabras para lo que notan, y ese vocabulario es la mitad del juego.
Revisa el interior de cada saco antes de cada clase: es la única parte del juego que puede salir mal.
Adaptaciones NEE4
Movilidad reducida
El saco se sujeta a la altura de sus manos, sentado o en la silla, y el traslado al cesto lo hace él —en el regazo, empujando el objeto con el pie o rodándolo por el suelo—; el reconocimiento, que es el contenido del juego, no se le quita ni se le hace nadie.
Visual
Es quien mejor juega a esto, y conviene decírselo delante del grupo; se le da además el papel de enseñar a un compañero a tocar despacio, los sacos se colocan siempre en los mismos sitios y el camino al cesto se deja libre y se marca en los bordes con cinta rugosa o una alfombrilla, nunca con una cuerda, que rueda bajo el pie.
Auditiva
La consigna se demuestra entera antes de empezar y el nombre del objeto se puede señalar en una tarjeta con su dibujo en vez de decirlo; el maestro se pone de frente para hablar.
Cognitiva
Se juega con dos objetos muy distintos entre sí —una pelota y un cono— y siempre los mismos, y el maestro mete la mano con él guiándole los dedos por el objeto.