Aros musicales
Descripción
Un camino de aros por el suelo con un instrumento pequeño dentro de cada uno y una tarjeta al lado con la clave dibujada en puntos. Se recorre el camino saltando de aro en aro y en cada parada se toca el instrumento las veces que marca su tarjeta.
Objetivo
Encadenar un salto y una secuencia sonora sin perder la cuenta, que es el primer paso para leer un ritmo.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con eco: Después de tocar su clave dentro del aro, el alumno la repite con palmadas ya fuera del aro, antes de saltar al siguiente. Hay que sostener la secuencia sin el instrumento delante. Otra organización — Un camino por grupo: Se montan tres caminos cortos en paralelo, uno por cada grupo de cuatro, y los grupos rotan de camino cada dos rondas. Se triplican los turnos y desaparece la cola. Más fácil — Un toque por aro: Todas las tarjetas marcan un solo toque y los aros se ponen en línea recta y muy juntos. Queda el gesto de saltar y sonar, sin cuenta que llevar.
Consejos para el Profesor
Lo que atasca este juego es la cola: con un solo camino y veinticinco alumnos, cada uno salta un minuto y espera diez. Monta tres caminos desde el principio aunque tengas que hacerlos más cortos. Las tarjetas van con puntos, no con números ni con palabras escritas: a los seis años se cuentan puntos mucho antes de que se lea «tres veces». Y colócate al final del camino, no al principio, que es donde se pierde la cuenta.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: recorre el camino sin saltar, entrando en cada aro andando o con la silla, con los aros separados lo justo para que quepa; la clave sonora, que es el contenido del juego, la hace exactamente igual que los demás. Visual: los aros se sustituyen por círculos de tiza o bandas tactiles adhesivas que se notan con el pie, se recorre el camino andando de la (nunca cuerdas: son redondas, ruedan bajo la zapatilla y aqui se corre o se salta por encima) mano de un compañero antes de empezar, y en cada aro se le dice en voz alta la clave que toca. Auditiva: cumple la clave mirando los puntos de la tarjeta, con un instrumento de vibración fuerte como el tambor o la pandereta apoyada en la mano, y la salida se le da con un gesto. Cognitiva: tarjetas de uno y dos puntos como mucho, camino recto y corto, y el docente cuenta con él en los primeros aros hasta que la clave se entienda.