Arrastro la rueda
Descripción
Por parejas, los dos meten los pies dentro de un aro apoyado en el suelo y lo llevan de un extremo a otro del recorrido empujándolo por dentro con los pies, sin pisarlo y poniéndose de acuerdo en cada paso.
Objetivo
Ajustar el propio paso al de otro para mover un objeto con los pies, que es cooperar de la forma más literal que hay.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Con pasajero: dentro del aro, apoyada en el suelo, va una pelota que no puede salirse ni adelantarse a los pies. Hay que empujar el aro con más cuidado y mirando dentro, y se sigue andando, nunca corriendo. Otra organización — Aro grande de cuatro: cuartetos con un aro grande, los ocho pies dentro. Con cuatro hay que hablar mucho más y los pasos se hacen aún más pequeños; el aro tiene que ser lo bastante grande para que quepan los ocho pies sin pisarse unos a otros. Más fácil — Aro de la mano: la pareja lleva el aro cogido con una mano cada uno, andando a la vez y sin que toque el suelo. Se conserva la coordinación entre los dos y desaparece la dificultad de moverlo con los pies.
Consejos para el Profesor
La pareja que cuenta en voz alta —«uno, dos, uno, dos»— llega al fondo en la mitad de tiempo que la que va en silencio, y no hace falta decírselo: sale solo si les dejas parar y probar. Diez metros bastan; con veinte se cansan las piernas de andar con los pies juntos y se abandona. Si tienes pocos aros, monta directamente la variante de cuartetos: la mitad de material con el mismo número de alumnos moviéndose.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: hace el recorrido con el aro apoyado en el regazo, o empujándolo con un pie, mientras el compañero ajusta su paso al suyo; el recorrido se acorta, pero el reto —ir los dos a la vez sin perder el aro— es el mismo. Visual: reconoce el recorrido andando antes de empezar, puede tocar los conos del fondo y de los lados, los bordes de la calle se marcan con cinta de carrocero —nunca con cuerdas, que ruedan bajo el pie— y el compañero va hablando todo el camino. Auditiva: la salida se da con el brazo levantado y no con silbato, y la pareja acuerda antes dos gestos, uno para «paramos» y otro para «seguimos». Cognitiva: recorrido corto y recto, una pareja lo demuestra delante, y la consigna se reduce a una sola: «los pies dentro».