Atrápala con las piernas
Descripción
Por parejas, sentados en el suelo uno frente al otro y con las piernas abiertas formando una portería. La pelota va rodando de una portería a la otra y se para con las piernas. Todas las parejas juegan a la vez, cada una con su pelota.
Objetivo
Parar y devolver una pelota que rueda, que es la recepción más fácil que existe, y empezar a calcular la fuerza para que llegue justo.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Un paso más lejos: las parejas se separan un paso más. Hay que empujar más fuerte y más recto, y aparece por primera vez el cálculo de la fuerza. Otra organización — El corrito que rueda: en vez de parejas, grupos de cuatro sentados en un corro pequeño con las piernas tocándose. La pelota se rueda a quien uno quiera, y hay que mirar a quién va antes de empujar. Más fácil — Con las manos también: se puede parar la pelota con las piernas o con las manos, la pareja está más cerca y se usa una pelota gigante, que es imposible de fallar.
Consejos para el Profesor
Es de los pocos juegos de recepción que sale bien a los tres años, porque la pelota que rueda da tiempo y no da miedo: no hay nada que caiga sobre la cara. Móntalo siempre en parejas simultáneas y no en dos filas enfrentadas con una pelota, que es como viene el juego en los libros: en fila, veinticuatro niños esperan su vez y a esta edad no esperan. Cuenta las devoluciones seguidas en voz alta y todo el grupo se engancha, porque es un reto de la pareja consigo misma y no contra nadie.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se sienta con apoyo en la pared o en una cuña, o se queda en su silla con los pies juntos haciendo de tope; la pareja rueda un poco más despacio y más recto, pero recibe y devuelve exactamente igual que los demás. Visual: pelota de color vivo o con cascabel dentro, distancia más corta, y el compañero avisa siempre en voz alta «¡va!» antes de empujar, de modo que la pelota nunca llega por sorpresa. Auditiva: el aviso previo es un gesto, la mano levantada antes de empujar, y el docente da la señal de empezar y de recoger con el brazo, no solo con la voz. Cognitiva: el docente se pone de pareja las primeras veces, rueda muy despacio diciendo «voy… para», y se juega con la pelota gigante hasta que anticipe la llegada.