Bancos musicales cooperativos
Descripción
Las sillas musicales al revés: en vez de eliminar a quien se queda fuera, se van quitando bancos y hay que conseguir que quepan todos en los que quedan, ayudándose.
Objetivo
Resolver entre todos un espacio que se va reduciendo, sujetando y haciendo sitio al que no cabe.
Instrucciones
Variantes
Más difícil — Sin manos en el suelo: Al subir no vale apoyarse en el suelo con las manos ni bajar un pie: hay que resolverlo desde arriba, y eso obliga a organizarse antes de que pare la música. Otra organización — Islas separadas: En vez de un círculo de bancos, cuatro islas repartidas por el espacio, y a la señal el docente dice en cuál hay que caber. Se añade la carrera de elegir isla. Más fácil — Con aros en el suelo: Se sustituyen los bancos por aros grandes o zonas de tiza. Desaparece toda la altura y con ella el riesgo, y se queda el reto de caber entre todos.
Consejos para el Profesor
La diferencia con las sillas musicales de toda la vida es que aquí nadie sale, y eso cambia el juego entero: los que peor lo pasarían en la versión clásica son los que más ayuda reciben aquí. Dales tiempo de sobra cuando ya casi no caben; el momento bueno del juego es justo ese, cuando se están organizando.
Adaptaciones NEE
Movilidad reducida: se usa la versión con zonas marcadas en el suelo para toda la clase, que iguala la actividad sin señalar a nadie; si se juega con bancos, se le asigna una zona de suelo contigua que cuenta como banco y a la que los demás pueden ayudarle. Visual: se recorre el círculo de bancos andando antes de empezar, se juega con un compañero de referencia y se avisa en voz alta al parar la música. Auditiva: la parada de la música se dobla con las luces o con el brazo del docente, que se coloca en el centro del círculo. Cognitiva: versión de aros en el suelo, quitando uno cada bastantes rondas y con aviso antes de cada parada.