Descripción
Una fila con los ojos tapados cruza un pasillo con obstáculos guiada solo por las presiones en el hombro que manda el último.
Objetivo
Transmitir y recibir una instrucción sin palabras a lo largo de un grupo, fiándose del compañero que va detrás.
Cómo se juega6
Colocación
Seis columnas, cinco de cuatro niños y una de cinco. Cada columna tiene su calle marcada con conos, de doce metros de largo por tres de ancho, y las calles van separadas tres metros. Las calles se montan a lo largo del espacio, en el sentido de la dimensión mayor, porque seis calles de tres metros separadas otros tres suman treinta y tres metros de ancho y eso solo entra a lo largo de una pista reglamentaria. Si el espacio es más corto —media pista, un patio normal o el aula de psicomotricidad— se monta la mitad: tres calles y tres columnas por tanda, mientras las otras tres columnas hacen de jueces por fuera de las calles contando los obstáculos tocados, y se rota a los cinco minutos. Dentro de cada calle se ponen cuatro conos grandes como obstáculos, repartidos y nunca a menos de dos metros del borde. Los de cada columna se colocan en fila con las manos en los hombros del de delante, todos con los ojos tapados menos el último, que es el conductor y va destapado.
Arranque
El conductor comprueba que todos tienen las manos puestas y da un golpecito suave con la palma en el centro de la espalda del de delante, que quiere decir «adelante». Todas las columnas salen a la vez y en la misma dirección, andando muy despacio.
Qué se puede hacer
Las cuatro señales se acuerdan antes de taparse los ojos. Apretar el hombro derecho es girar a la derecha, el izquierdo a la izquierda, los dos a la vez es parar y un golpecito en la espalda es seguir. Cada uno pasa la señal al de delante en cuanto la recibe, sin hablar y sin soltar los hombros. Se anda siempre, nunca se corre ni se trota. El conductor es el único que puede hablar, y solo para decir «alto»: con esa palabra se para todo el mundo, incluidas las otras columnas.
Qué pasa cuando la columna toca un obstáculo
No se elimina a nadie ni se vuelve a empezar. El conductor dice «alto», la columna se para, retrocede un paso y sigue. Al llegar al final se cuentan los obstáculos tocados y se apunta el número de la columna, nunca el de un niño; después se destapan todos, el conductor pasa a ser el primero y el primero pasa a conductor.
Cómo se complica
Se añaden dos obstáculos más a cada calle, o el conductor pierde la palabra «alto» y se queda solo con las cuatro presiones. La más exigente es que el maestro cambie dos conos de sitio mientras el grupo se tapa los ojos, de modo que el camino de vuelta no sea el que han visto.
Reinicio
Si la columna se atasca porque la señal no llega al primero, se para, se destapan todos y se ensayan las cuatro presiones diez segundos, de pie y sin avanzar. Si el grupo empieza a andar deprisa, se para todo con la palabra «alto» y el resto del recorrido se hace con una mano del maestro en el hombro del conductor; no se juntan las calles ni se quitan los obstáculos para meter más columnas en el mismo espacio.
Variantes3
el maestro cambia dos conos de sitio mientras el grupo se tapa los ojos, así que el recorrido de vuelta no es el que han visto; se siguen usando las cuatro presiones, se sigue andando y el conductor sigue pudiendo decir «alto».
por parejas, en las mismas calles ya montadas
El de delante con los ojos tapados y el conductor detrás, con las manos en sus hombros. Salen seis parejas por tanda, una por calle —tres si se está en el montaje corto—, y las demás hacen de jueces; se pasa por los dos papeles en cinco minutos y no hay que transmitir la señal a lo largo de la fila, que es lo que más cuesta al principio.
columnas de tres, dos obstáculos por calle y el conductor puede hablar en voz baja además de apretar el hombro; los ojos se tapan con la mano en vez de con el pañuelo, para poder mirar cuando haga falta.
Consejos para el profesor5
El primer minuto la señal no llega nunca al primero: se pierde en el segundo o en el tercero.
No lo arregles con más explicación; párate y que ensayen las cuatro presiones de pie, sin andar, diez segundos.
Con veinticinco, seis columnas a ciegas cruzando el mismo espacio abierto es un choque asegurado: calles marcadas y todas en la misma dirección.
Cuenta los pañuelos antes y después.
Y pregunta antes de repartirlos, delante de todos y sin darle importancia, quién prefiere que no le toquen el hombro: esos van de conductores y no pasa nada.
Adaptaciones NEE3
Movilidad reducida
Hace de conductor, que es el papel que manda y no obliga a seguir el ritmo de nadie, o va el primero de la columna y la fila entera se adapta a su paso; si usa silla, conduce desde detrás dando la señal en el hombro del último, nadie se agarra a la silla y no se le ata ni engancha nada a ella.
Visual
Es el que mejor lo hace de toda la clase y conviene decírselo en alto; va el primero y se le deja recorrer la calle andando antes de empezar para que la conozca, con los bordes marcados con cinta de carrocero rugosa o huellas de goma pegadas al suelo, nunca con una cuerda, que rueda bajo el pie justo del que no la ve.
Auditiva
No se le tapan los ojos si no quiere y va de conductor o de primero, porque las señales de este juego son táctiles y le sirven igual; la palabra «alto» se acuerda además como los dos brazos cruzados en alto y el maestro se coloca donde lo vea. Cognitiva o de conducta: se empieza en parejas y con dos señales solamente, derecha e izquierda, y se le avisa siempre antes de tocarle el hombro; si taparse los ojos le agobia, empieza de conductor y se tapa cuando lo pida él.